5.7.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte VI)

[continuado del post anterior]

h) Como León Rugiente Otra de las acciones que suele ser asociado con “el diablo” es que anda “como un león rugiente”. Sin lugar a dudas, esta se deduce a partir del siguiente verso:

1Pedro 5:8 Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:
1Pedro 5:9 Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo.

A pesar de que al leer estos versos, muchos saltarán a la conclusión de que se está hablando de aquel individuo maligno. Antes de analizar lo de “león rugiente”, primero hablemos sobre las otras dos pistas que se pudiera utilizar para sostener la interpretación tradicional:

a) “Vuestro adversario”: La palabra en Griego para “adversario” es “antídikos”, y a través del Nuevo Testamento (Mateo 5:25, Lucas 12:58 y Lucas 18:3) se utiliza única y exclusivamente para referirse a enemigos humanos.
b) “El diablo”: En un capítulo anterior, demostramos que la palabra “diablo” (Griego “diabolos”) se utiliza frecuentemente para denotar a una persona calumniadora.

Por tanto, hay una alta posibilidad de que estos dos términos se refieran a personas calumniadoras. Debemos preguntarnos entonces, la frase “cual león rugiente, buscando a quien devore”, ¿compagina más con la idea de personas calumniadoras, o de seres espirituales quienes quieren comerse a las personas? Examinemos tres pasajes Bíblicos en los que se utiliza esta frase.

Sofonías 3:1 AY de la ciudad ensuciada y contaminada y opresora!
Sofonías 3:2 No escuchó la voz, ni recibió la disciplina: no se confió en Jehová, no se acercó á su Dios.
Sofonías 3:3 Sus príncipes en medio de ella son leones bramadores (rugientes): sus jueces, lobos de tarde que no dejan hueso para la mañana:
Sofonías 3:4 Sus profetas, livianos, hombres prevaricadores: sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.

El profeta Sofonías habla acá sobre la ciudad de Jerusalén, evidenciado por el contexto y por el verso 1. También el verso 2 les reprueba por no acercarse a su Dios.

En el tercer verso vemos la frase “leones rugientes” (en algunas traducciones aparece como “bramadores”, pero el sentido es el mismo). ¿A quién se le atribuye esta acción? A los príncipes, regidores sobre esa ciudad y ese sistema religioso corrupto.

Más aún, en el verso trece se compara a estos “leones” con el remanente justo diciendo “El resto de Israel no hará iniquidad, ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa: porque ellos serán apacentados y dormirán, y no habrá quien los espante.” Por tanto, es claro que una de las características de estos “leones rugientes” era lo contrario, que decían mentiras, y que en sus bocas se hallaban lenguas engañosas.

Veamos este otro:

2Timoteo 4:14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme á sus hechos.
2Timoteo 4:15 Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido á nuestras palabras.
2Timoteo 4:16 En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado.
2Timoteo 4:17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fuí librado de la boca del león.

Aquí Pablo le advierte a Timoteo acerca de Alejandro el calderero, diciendo que éste le hacía muchos males. Fíjense que en los cuatro versos se está hablando de una persecución por parte de una persona específica: Alejandro el calderero. Entonces, ¿por qué debemos insertar la idea que la “boca del león” pertenece a un ser espiritual maligno, si en contexto hace más sentido atribuírselo al adversario ya nombrado?

En continuidad con el punto anterior, podemos entender esta advertencia más claramente cuando aceptamos que “león” es un símbolo de una persona calumniadora, en este caso aplicado a Alejandro. Vale mencionar que algunos comentaristas han dicho que el colocar apelativos como “calderero” a los rabíes era un acto común de ese tiempo. Si es así, tendría mucha más continuidad con el pasaje de Sofonías; sin embargo, como el defender esta noción está fuera del enfoque de este artículo, sólo tomaré lo que sí se entiende claramente, que “león” una vez más es aplicado a un adversario humano y calumniador.

Veamos uno más:

Apoc 13:1 Y YO me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.
Apoc 13:2 Y la bestia que vi, era semejante á un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dió su poder, y su trono, y grande potestad.
Apoc 13:3 Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fué curada: y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.
Apoc 13:4 Y adoraron al dragón que había dado la potestad á la bestia, y adoraron á la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante á la bestia, y quién podrá lidiar con ella?
Apoc 13:5 Y le fué dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fué dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.
Apoc 13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y á los que moran en el cielo.

No voy a abundar tratando de identificar la bestia, aunque quizás lo haré en otra ocasión. Sin embargo, veamos por un momento las características de esta bestia.

En el segundo verso, vemos que una de las cualidades de la bestia es que tiene “boca como boca de león”. Fíjense que en el quinto verso nos da más descripciones sobre esa boca, diciendo que “hablaba grandes cosas y blasfemias”. Más aún, dice el sexto verso que “abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo”.

Obviamente estas ideas tienen completa armonía con lo antes deducido, de que la boca del león representa personas calumniadoras quienes se oponen a los Cristianos y a Dios mismo.

Nota: Al oír esto, muchos Cristianos se asustarían, recordando que a Cristo también se le aplica el título de “león” por lo menos una vez, en Apocalipsis 5:5. Hablaré un poco sobre este punto sólo para no quedarme sin tocarlo, así que primeramente veamos el verso en cuestión.

“Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos.”

Fíjense que en esta descripción, nunca se dice que Cristo tiene boca de león, ni que ruge como un león, ni mucho menos que busca a quien devorar. El uso de este apelativo es muy diferente a los demás citados acá. La frase “león de la tribu de Judá” tiene su orígen precisamente en donde se originó tal tribu, durante la lista de bendiciones y profecías a cada uno de los hijos de Israel (anteriormente Jacob).


Génesis 49:8
Judá, alabarte han tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarán á ti.
Génesis 49:9
Cachorro de león Judá: De la presa subiste, hijo mío: Encorvóse, echóse como león, Así como león viejo; ¿quién lo despertará?
Génesis 49:10
No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus piés, Hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos.

Israel le llama a Judá “cachorro de león”, y en el verso 10 dice que su cetro (símbolo de su poder) no será quitado hasta que venga Shiloh (generalmente aceptado como una referencia al Mesías). Daniel 12:7 dice que las cosas profetizadas en ese libro (incluyendo el reinado del Mesías) se cumpliría cuando termine de ser destruído el poder del pueblo santo, o sea que su poder sería quitado y entregado al Mesías. Esto es precisamente lo que el símbolo de “león” en Apocalipsis 5:5 significa, que la potestad de Judá es ahora entregado al Mesías.

[continuará]

A&R

24.6.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte V)

[continuado del post anterior]

g) La Vibora/La Serpiente/el Gran Dragón. En esta sección trataremos con los apodos de “víbora”, “serpiente” y “el gran dragón”, que usualmente se le aplica al personaje llamado “diablo” o “Satanás”. Veamos el verso principal que contiene casi todos estos nombres, refiriéndose a la misma persona (o categoría):

Apocalipsis 12:9 Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Apocalipsis 12:10 Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

En estos dos versos vemos una línea trazada entre todos estos apelativos. Es decir, claramente se establece que “el gran dragón”, “la serpiente antigua”, “diablo”, “satanás”, “engañador” y “acusador” se refiere a la misma persona/categoría.

Ya hemos visto este verso en otra sección, señalando razones fuertes por las cuáles “el acusador de nuestros hermanos” es una referencia a los judíos quienes acusaban a los Cristianos durante esa época. También en secciones pasadas, hemos visto cómo “diablo” y “satanás” son utilizados categóricamente y aplicados a seres humanos. ¿Qué tal “gran dragón”, “engañador” y “serpiente antigua”? ¿Podemos establecer lo mismo, a la luz de las Escrituras? Veamos:

Eze 29:3 Habla, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es mi río, y yo me lo hice.

Aquí vemos una profecía de juicio contra el Faraón, rey de Egipto, en el cual Dios le llama “gran dragón”. Sorprendentemente, aparte de Apoc 12:9, este es el único verso en la Biblia completa que habla de un “gran dragón”. Nótese que el verso 9 no dice “un gran dragón”, sino “aquel gran dragón”, es decir, parece contar con que el lector tiene algún conocimiento previo de quién es el “gran dragón”, y sólo podemos suponer que ese conocimiento es basado en la única otra mención de este dragón.

Si queremos seguir la línea que ya habíamos estado trazando tenemos que preguntarnos, ¿qué tiene que ver el faraón de Egipto con los regidores de Jerusalén? Si “el gran dragón” era el Faraón de Egipto, el cual no vivía ya en el tiempo de Juan, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

Creo que este verso traerá luz a esa pregunta:

Apoc 11:8 Y sus cuerpos serán echados en las plazas de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fué crucificado.

Aquí dice que la “grande ciudad” es donde nuestro Señor fue crucificado, que obviamente es Jerusalén. Juan nos dice que Jerusalén es llamado Sodoma y Egipto, espiritualmente. Por tanto, podemos decir que los regidores religiosos corruptos de Jerusalén son espiritualmente faraones de Egipto, y por tanto, son “el gran dragón”.

Con esto en mente, veamos una de las acciones del “gran dragón” descritos en el Apocalipsis, y veamos si concuerdan con esta posibilidad:

Rev 12:4 Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, á fin de devorar á su hijo cuando hubiese parido.
Rev 12:5 Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios y á su trono.

Aquí dice que el dragón se preparó para devorar al bebé tan pronto la mujer diese a luz. El verso 5 nos identifica a ese bebé como el Mesías. ¿A qué nos recuerda este pasaje? Veamos:

Mat 2:3 Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con él.
Mat 2:4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Mat 2:5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta:
Mat 2:6 Y tú, Bethlehem, de tierra de Judá, No eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará á mi pueblo Israel.
Mat 2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto á los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;
Mat 2:8 Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
[...]

Mat 2:16 Herodes entonces, como se vió burlado de los magos, se enojó mucho, y envió, y mató á todos los niños que había en Bethlehem y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los magos.

El rey Herodes estuvo esperando desde antes de que naciera el Mesías para matarlo, tal como el gran dragón esperaba al bebé para devorarlo. Es un simbólo que hace un perfecto paralelo. Esto nos refuerza la idea de que aquel “gran dragón”, espiritualmente el faraón de Egipto, es en realidad símbolo de los líderes corruptos de Jerusalén.

Ahora analicemos qué puede significar eso de que el gran dragón “engañaba a todo el mundo”. Veamos:

1Juan 2:22 ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es anticristo, que niega al Padre y al Hijo.
1Juan 2:23 Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera que confiese al Hijo tiene también al Padre.
1Juan 2:24 Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
1Juan 2:25 Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna.
1Juan 2:26 Os he escrito esto *sobre los que os engañan.

Juan, el mismo apóstol quien escribió el Apocalipsis, nos dice que nos escribe sobre quienes engañaban a la iglesia. La palabra “engañan” es “planao”, la misma palabra usada en Apocalipsis 12:9. ¿Cuál era el mensaje del engañador? El verso 22 nos dice que el engañador estaba negando que Jesús es el Cristo.

Mat 26:63 Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
Mat 26:64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo de los hombres sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.
Mat 26:65 Entonces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia.

Acá el pontífice (o sumo sacerdote) dice que Jesús blasfemó por decir que era el Mesías, el Cristo. Está claro entonces quién era el engañador en aquel tiempo, los mismos quienes negaban que Jesús era el Cristo, los líderes corruptos de los judíos de aquel tiempo. Vemos unos cuantos más:

Tit 1:7 Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;
Tit 1:8 Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente; Tit 1:9 Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
Tit 1:10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente los que son de la circuncisión,
Tit 1:11 A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras; enseñando lo que no conviene, por torpe ganancia.
Tit 1:12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.
Tit 1:13 Este testimonio es verdadero: por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,
Tit 1:14 No atendiendo á fábulas judaicas, y á mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

Fíjense en el verso 10, donde Pablo fortalece nuestra hipótesis, y nos dice que los engañadores de las almas son “mayormente los de la circuncisión” (señal inconfundible de los judíos atados a la ley). Más aún, el verso 14 nos contraste la verdad del testimonio de Cristo contra “las fábulas judáicas”. Sigamos:

1Ti 4:1 EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios;
1Ti 4:2 Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.
1Ti 4:3 Que prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de las viandas que Dios crió para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad.
1Ti 4:4 Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias:
1Ti 4:5 Porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.
1Ti 4:6 Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, criado en las palabras de la fe y de la buena doctrina, la cual has alcanzado.
1Ti 4:7 Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad.

Pablo aquí nos vuelve a hablar de personas quienes les dirán mentiras, y hablarán “espíritus de error y doctrinas de demonios”. ¿Cuáles eran esas doctrinas? ¿Acaso eran cultos satánicos a un ser espiritual maligno? Según el verso 3, prohibirían casarse (los judíos bajo la ley eran sumamente estrictos con que el matrimonio debía observar la ley Levítica al pie de la letra), y abstenerse de alimentos (los judíos también observaban las leyes alimenticias y obligaban a los demás a hacerlo). De nuevo en el verso 7, se nos habla de fábulas profanas, y sólo podemos suponer que se refiere también a las fábulas judáicas de Tito 1:14 (“Fábula”, viene del Griego muthos, de donde sacamos la palabra “mito”. Es usada 5 veces en el Nuevo Testamento, siempre usado en contraste con la doctrina de Cristo). Uno más acerca de “engañadores”:

Apoc 3:9 He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré á que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.

Inconfundiblemente, aquí vemos a judíos apóstatas (“dicen ser judíos, y no lo son”), quienes son de la “sinagoga de Satanás”. ¿Adoraban a algún ser maligno en la “sinagoga de Satanás”? Lo dudo mucho, pero probablemente adoraban a todo lo que era adverso al reino de Dios y su Cristo, sus falsas enseñanzas y leyes de muerte (Romanos 7:5-6).

Ahora veamos algunos ejemplos de la aplicación de “serpiente” y “víbora”:

Jeremías 9:11 Y pondré á Jerusalem en montones, por moradas de culebras; y pondré las ciudades de Judá en asolamiento, que no quede morador.

Jeremías, tiempo atrás, ya había profetizado que Jerusalén, la ciudad más preciada de todo judío, se volvería “morada de culebras”.

Mat 3:7 Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?

Juan el Bautista, sabiendo que estaba lidiando con judíos apóstatas, les dice “generación de víboras”. No les decía que adoraban a la víbora, ¡sino que les decía que ellos mismos eran las víboras! La profecía de Jeremías fue cumplida, Jerusalén en verdad estaba habitada por serpientes, en el sentido espiritual. Sigamos:

Mat 23:33 Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?

De nuevo, Jesús mismo les llama “víboras” a los líderes de la religión corrupta fariséica.

2Co 11:3 Mas temo que como la serpiente engaño á Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo.
2Co 11:4 Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, ó recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, ú otro evangelio del que habéis aceptado, lo sufrierais bien.

Acá Pablo hace una comparación entre la serpiente que engañó a Eva, contra aquellos quienes querían predicar a otro Mesías (¿quizás a un Mesías que aún no ha llegado?), otro espíritu, u otro evangelio de salvación. Es claro que esa era la meta de la “serpiente espiritual” de ese tiempo, aquellos quienes querían desviar a los fieles de la verdad del evangelio.

De nuevo, podemos ver que hay mucho más apoyo para aplicar todos estos nombres a la categoría de todos los enemigos de Dios, que a un individuo maligno. En ese tiempo, el judío apóstata, su sistema corrupto, y todas sus leyes y doctrinas de muerte eran el principal enemigo del evangelio, y es hacia todo eso que la mayoría de las referencias al “adversario” en la Biblia parecen apuntar.

[continuará]


23.6.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte IV)

[continuación del post anterior]

f) El Espiritu de Desobediencia y el Príncipe de este Mundo. Existen características que frecuentemente se le aplican al personaje llamado “Satanás” en forma de apelativos. Uno de ellos es el de “Príncipe de este Mundo”. Los que usan este nombre suelen hacerlo a la vez indicando que en el plano terrenal, “Satanás” es quien domina. Por esta razón, discuten, los Cristianos estamos llamados a batallar contra las fuerzas malignas, para así ganar terreno para el Reino de Dios.

De inmediato podemos ver que acá hay algo muy problemático: esta noción contradice la verdad Bíblica del reinado del Mesías, aunque se quiera hacer malabarismos para tratar de armonizar estos “dos reinados”. Si es cierto que un ser maligno reina sobre el mundo hoy, entonces no puede ser cierto que Cristo sea el rey, simple y sencillamente. ¿A quién están sometidos los gobiernos, a “Satanás”, o a Dios? (Ver Romanos 13:1-2 para conocer la respuesta)

Ahora bien, ¿nos dice la Biblia que un ser maligno llamado “Satanás” sea el rey de este mundo? Si lo dijera, entonces no tendríamos más que aceptarlo. Veamos algunos versos de donde esta idea usualmente nace:

Efesios 2:1 Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Efesios 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Griego, apeitheia),
Efesios 2:3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

Uno de mis argumentos más fuertes contra la idea de un “Satanás” personal es la carencia de un sólo verso en la Biblia que diga que “Satanás” tiene voluntad, el cual es un requisito de todo individuo personal (otros requisitos son emoción y mente, tampoco hallados aplicados a “Satanás”).

Pablo nos dice acá que en otro tiempo andábamos conforme al “príncipe de la potestad del aire”. Si en realidad él se estuviera refiriendo a un individuo con mente, voluntad y emoción, esperaríamos que en el verso 3 nos dijera que andamos haciendo “la voluntad de Satanás”, y quedaría todo resuelto. Sin embargo, Pablo atribuye la fuente a “la voluntad de la carne y de los pensamientos”. De esta forma vemos que el hombre mismo es responsable por sus actos, y no un ente externo a él.

Pero, si no es un individuo ¿qué hacemos con el título “príncipe de la potestad del aire”? ¿No se refiere esto a un individuo? Veamos algunos versos más que pudieran aclarar esto.

2 Cor 4:4 En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Este es el verso estrella que se usa para sustentar la idea del “principe de este mundo”. Primeramente, note que acá aparece traducido como “dios de este siglo”, el cual es una traducción más fiel del Griego. En vez de “mundo”, las Escrituras hablan de un regidor de “este siglo” (aion = siglo). A primera instancia vemos que no se está hablando de un regidor de un espacio geográfico, sino de un regidor de un espacio de tiempo. Por el principio hermenéutico de la relevancia de audiencia (la consciencia de que Pablo le escribía a seres humanos vivos en ese tiempo), debemos suponer que estaba hablando de un regidor del espacio de tiempo durante el cual Pablo y sus lectores vivían.

Vemos que, quien quiera que sea ese regidor de este siglo, una de sus características es que impide que la luz del evangelio ilumine (2 Cor 4:4). Por las pistas ya establecidas sabemos que el personaje que buscamos identificar:

a) Regía durante el espacio de tiempo en que vivían los apóstoles (2 Cor 4:4)

b) Quiere impedir que el evangelio se propague (2 Cor 4:4)

c) Era regidor de los Cristianos una vez, pero ya no (Efesios 2:2-3)


Sigamos viendo más versos Bíblicos, y así añadiendo pistas a nuestra lista de características.


1Cor 2:6 Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen:
1Cor 2:7
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria:
1Cor 2:8
La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria:

De inmediato, estos versos nos dan muchísima claridad acerca de quién es este regidor. El verso 8 nos dice que si esos regidores hubiesen conocido la sabiduría de Dios (la cual es contrastada en el capítulo 1 contra la sabiduría de los hombres, ambos de Judíos y de Griegos), nunca hubiesen crucificado al Señor. Añadámosle a nuestra lista de características:

a) Regía durante el espacio de tiempo en que vivían los apóstoles (2 Cor 4:4)

b) Quiere impedir que el evangelio se propague (2 Cor 4:4)

c) Era regidor de los Cristianos una vez, pero ya no (Efesios 2:2-3)

d) Crucificó al Señor Jesucristo (1 Cor 2:8)

La respuesta de quién es se hace más obvia cada vez. Sin embargo, en vez de responder ahora mismo, seguiré añadiendo a la lista a través del próximo punto.

Dediquemos un momento para analizar el apelativo del “Espíritu de Desobediencia”. Usualmente se utiliza este título para probar que el autor de la maldad del hombre no es el hombre mismo, sino un espíritu maligno que obra dentro de él. Las consecuencias de ideas como estas son devastadoras, llegando hasta a excusar al hombre de jamás arrepentirse sinceramente de su maldad. El hombre pecador piensa que en vez de humillarse y arrepentirse en sometimiento por su pecado, su meta primaria es “luchar y pelear” contra este espíritu que está dentro de él, reprenderlo y expulsarlo, y de esta forma quedaría limpio de toda maldad.

Muchas personas sostienen esta idea, a pesar de que en la Biblia no se encuentra a un fiel jamás diciendo, “¡Señor, no fui yo! ¡Fue el diablo que me hizo hacerlo!”. Por el contrario, lo que vemos es personas quienes reflejan un arrepentimiento verdadero, admitiendo su culpabilidad por completo. De nuevo, recomiendo leer el Salmo 51 como un ejemplo claro de una oración modelo de arrepentimiento:

Salmo 51:2 TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Salmo 51:2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
Salmo 51:3
Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.
Salmo 51:4 A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
Salmo 51:5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Sin embargo, si la Biblia en realidad hubiera fundamento para sostener la idea de que el “espíritu de desobediencia” es el culpable de nuestras maldades, y que este “espíritu” es un individuo llamado “Satanás”, entonces tendríamos que reconciliar esa idea con lo antes expresado. Veamos qué nos dicen las Escrituras, empezando por el mismo verso con que iniciamos esta sección:

Efesios 2:1 Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Efesios 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Griego, apeitheia),
Efesios 2:3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás

Por el verso 2, vemos que en los hijos de desobediencia (apeitheia) obra un espíritu que es igual al “príncipe de la potestad del aire”. Veamos otros versos que puedan llevar luz a esta desobediencia del cual se habla acá:

Col 3:5 Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría:
Col 3:6
Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión (apeitheia).
Col 3:7 En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas.

Aquí vemos que Pablo le aconseja a los Colosenses que controlen sus miembros terrenales. Dice que por ese descontrol, la ira de Dios viene sobre “los hijos de desobediencia/rebelión” (misma palabra en Griego, apeitheia). También vuelve a decirnos que ya los Cristianos no andan en estas cosas.

Fíjense de nuevo cómo Pablo aconseja dispensar de estas cosas. No dice que hay espíritus malignos que haya que gritar a los cielos para sacarlos, sino que “amortigüemos nuestros miembros”, lo cual nos indicaría que el problema radica en nuestro comportamiento, y no en seres inmundos que viven dentro de nosotros. Sigamos:

Efesios 5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Efesios 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia (apeitheia).
Efesios 5:7 No seáis pues aparceros con ellos;
Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,

Aquí vemos otras cualidades de estos hijos de apeitheia. La ira de Dios está sobre ellos por proceder constantemente en Su contra. Los versos 7 y 8 también parecen indicarnos que los hijos de desobediencia andan en las tinieblas, pero que los hijos de Dios son luz y son hijos de luz (verso 8). Veamos algunos versos que nos hablan de la luz y las tinieblas (marcados en verde).

1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable.

1Jo 2:8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.

Col 1:12 Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz:
Col 1:13 Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo;

En estos versos vemos claramente que estar en la luz representa la condición del hombre salvo, quien pertenece al Reino de Cristo, quien está cubierta por la sangre del Nuevo Pacto. Las tinieblas, por consiguiente, deben representar a aquello en que estuvieron antes o fuera del Nuevo Pacto. Sigamos:

Juan 3:19 Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.
Juan 3:20
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.
Juan 3:21
Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

Aquí Cristo dice que la luz vino al mundo, y los hombres amaron las tinieblas más que a la luz. ¿A qué se estaría refiriendo? Creo que sería útil leer del capítulo 1, en donde aparece una expresión similar:

Juan 1:9 Aquel [o sea, Cristo] era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo.
Juan 1:10 En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.
Juan 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Juan 1:12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

Dice que “los suyos no le recibieron”. Aunque en Juan 1:11 parece enfatizar al pueblo de Israel según la carne, no es suficiente como para hacer una aplicación general en cuanto a lo que dice Juan 3:19. Lo que sí se hace claro acá es que Cristo es la luz verdadera. Por consiguiente, los que no estén en Cristo (los que no le reciben) son los que andan en tinieblas. Como sólo los que están en Cristo son los herederos del Nuevo Pacto (2 Cor 3:4-6), podemos bien hacer la deducción de que los que andan en tinieblas no son los herederos del Nuevo Pacto.

Antes de repasar nuestra lista de cualidades, veamos dos últimos pasajes:

Rom 11:30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad (apeitheia) de ellos [los judíos];
Rom 11:31 Así también éstos [los judíos] ahora no ha creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Rom 11:32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad (apeitheia), para tener misericordia de todos.


Heb 4:1 TEMAMOS, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado.
Heb 4:2 Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe.
Heb 4:3
Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, No entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. Heb 4:4 Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
Heb 4:5
Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
Heb 4:6
Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos á quienes primero fué anunciado no entraron por causa de desobediencia (apeitheia),
Heb 4:7
Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, No endurezcáis vuestros corazones.
Heb 4:8
Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
Heb 4:9
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
Heb 4:10
Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
Heb 4:11
Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia (apeitheia).

No pretendo hacer una exegesis profunda de estos pasajes. Sólo los proveo porque son los únicos versos del Nuevo Testamento en que aparece la palabra apeitheia, aparte de Efesios 2:2 y Colosenses 3:6, los cuales ya hemos visto. También quiero destacar que en estos dos ejemplos, claramente se está hablando de la desobediencia de los judíos apóstatas. Se podría inferir, entonces, que los “hijos de desobediencia” son los que siguen a estos judíos apóstatas, y no a Cristo.

Veamos de nuevo la lista de características del “príncipe de este siglo”, y preguntémosnos si esta conclusión compagina con lo que ya hemos deducido de los demás versos:

a) Regía durante el espacio de tiempo en que vivían los apóstoles (2 Cor 4:4)

b) Quiere impedir que el evangelio se propague (2 Cor 4:4)

c) Era regidor de los Cristianos una vez, pero ya no (Efesios 2:2-3)

d) Crucificó al Señor Jesucristo (1 Cor 2:8)

e) No es heredero del Nuevo Pacto (2 Cor 3:4-6)

Ahora la pregunta, ¿aplican estas cualidades al sistema religioso de los judíos apóstatas, o no? Concluyo, por tanto, que el “príncipe de este siglo” referido en los versos citados es el grupo de judíos quienes regían las consciencias religiosas de la gente en ese tiempo, querían impedir la propagación del evangelio, eran regidores de los Cristianos durante el Viejo Pacto, crucificaron al sacerdote del Nuevo Pacto, y por tanto no fueron herederos del Nuevo Pacto. El “espíritu” que opera en ellos es el sistema religioso corrupto del cual estaban sujetos.

Algunos todavía tendrían la tendencia de objetar, diciendo que “los aires”, “espíritu”, y demás nombres describen a un ser sobrenatural, y no a un grupo de hombres. Traerán el siguiente verso como prueba:

Efesios 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Eph 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.

Efectivamente, Pablo no está acá abogando por una guerra entre seres humanos, sino contra algo mucho mayor, contra un sistema religioso corrupto (malicias espirituales en los aires), el cual está gobernado por personas corruptas (“principados”, “potestades”, “señores de este mundo”, “gobernadores de estas tinieblas”… ya hemos probado que todos estos aplican a seres humanos). La naturaleza de la armadura que Pablo propone (Efesios 6:13-17) es aún mayor indicador de esto:

· Cinturón de la verdad (Cristo, la verdad, Juan 14:6)

· Coraza de la justicia (justicia de Cristo, Romanos 10:4)

· Calzados de la preparación en el evangelio (el evangelio de Cristo, Luc 4:18)

· Escudo de la fe (fe en Cristo, Gal 3:26)

· Yelmo de la salvación (salvación en Cristo, Efesios 5:23)

· Espada del Espíritu, Palabra de Dios (Cristo el Verbo, Juan 1:1,14)

Vemos que cada parte de la armadura de Dios es una característica del Nuevo Pacto, y son totalmente opuestas al antiguo sistema de leyes de muerte (Romanos 7:5,6). La única forma de luchar contra ella es recibir los beneficios del Nuevo Pacto que sólo es recibido a través de Cristo.

[continuará]

21.6.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte III)

[continuación del post anterior]

e) Acerca del orígen de "Satanás"

Uno de los mitos más comunes es que el personaje llamado “Satanás” era una vez un querubín, el más bello y uno de los más poderosos, llamado "Lucifer". Luego se llenó de orgullo, y quiso rebelarse contra Dios. Convenció a una tercera parte de los ángeles del cielo a que se pusieran de su lado. Cuando Dios descubrió esto, se enojó mucho contra él, y por esto cayó a la tierra, llevándose consigo un tercio de todos los ángeles. Desde ese día, se convierte en el enemigo #1 de Dios y del hombre, y hace todo lo posible por oponerse a sus propósitos.

Esta historia, más que ser una explicación, en realidad es muy confusa y deja aún mayores cosas por explicar, cuando se toma el paso de intentar compaginar esta información con el resto de lo que sabemos por las Escrituras. Por ejemplo:

Dios, siendo omnisciente, creó a un ángel a sabiendas de que se volvería su peor enemigo. Luego, al ver su orgullo, Dios decide castigarle, pero no destruyéndole, sino que le da el dominio total de la tierra, y le concede una legión de demonios, para que así pueda tener suficiente poder como para vivir por siempre en contra de El. Por supuesto, Dios tiene un futuro planeado para Satanás, destrucción en el lago de fuego; sin embargo, pudiendo tirarlo ahora mismo, decide mejor dejarlo vivir para que así la tierra y los hombres tengan quien le atormente . . .

Esta historia aparte de ser ridícula a la luz de la soberanía y el poder de Dios, realmente no tiene ningún fundamento Bíblico. A pesar de esto, mucha gente sostiene este mito como si fuera tan Bíblico como la muerte y resurrección de Cristo. En esta sección examinaremos algunos de los pasajes frecuentemente citados como fundamento para este mito. Veamos el primero:

Ezequiel 28:13-19
“En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación.
Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad.
A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor.
Enaltecióse tu corazón á causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría á causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra á los ojos de todos los que te miran.
Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

Como es de notar, estos versos sorprendentemente parecen apoyar el mito citado arriba. Sin embargo, una simple consideración a su contexto derriba la sorpresa inmediatamente, y así entendemos mejor el tema del cual el profeta habla acá.

En el verso 12, Dios le dice a Ezequiel, “Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro,” y luego le ordena a que diga los versos citados arriba. Yo desconozco el sistema de interpretación en el que expresamente se habla acerca de una persona, indicando claramente quién es, pero en realidad se habla sobre otra persona. Cualquiera que sea la técnica hermenéutica, es evidente que está basada en la arbitrariedad, y no en una interpretación literal del texto.

Es como que yo fuera donde un agente policial, y le dijera “¡Policía! ¡Te voy a matar!”. Cuando el policía me detiene por amenazarle (con toda la razón), yo le dijera “¡No, está usted equivocado! ¡Yo mencioné su oficio, y dije que iba a matarle, pero realmente le hablaba a esta cucaracha en el suelo que estaba a punto de pisar!”. ¿Creen que mi explicación tendría éxito? Yo creo que a ese punto el policía no sabría si llevarme a la cárcel o al manicomio. Lamentablemente, esta es precisamente la forma en que los que sustentan este pasaje como fundamento, piensan que Dios habla. Yo elijo pensar que Dios es mucho más racional que eso.

Otro pasaje comúnmente aplicado de similar manera, el cual es demasiado largo como para colocarlo acá, es Isaías 14:2-27 (o quizás el capítulo completo). De este pasaje se sacan las ideas como que Satanás se llamaba “Lucifer” cuando era un ángel (verso 12), al igual que muchas ideas semejantes al pasaje anterior.

De nuevo, de forma tan simple como en el pasaje de Ezequiel, podemos ver a quién están dirigidas estas palabras:

Isa 14:4 Que levantarás esta parábola sobre el rey de Babilonia, y dirás: ­Cómo paró el exactor, cómo cesó la ciudad codiciosa del oro!

Además de decirnos a quién aplica, este verso nos dice que lo que sigue es una parábola, o sea, que ha de tomarse simbólicamente. Esto responde a la pregunta/objeción que se levanta frecuentemente: “¿Y si se está hablando acerca de un hombre, por qué la escena es tan impresionante, mencionando querubines, subir a las estrellas, y demás? ¿No es esto un indicador de que se está hablando acerca de un ser sobrenatural?”. Sólo tendríamos que responder en el afirmativo si se estuviera hablando de una descripción actual de los hechos. Sin embargo, la misma Palabra inspirada por Dios nos dice que las descripciones son parabólicas, y por tanto no deben ser tomadas como hechos actuales.

Uno de mis comentaristas Bíblicos preferidos, Adam Clarke, dice acerca de este pasaje: “Pero la verdad es que el texto dice nada acerca de Satanás o su caída, ni sobre la ocasión de esa caída, la cual muchos santos han deducido con gran confianza de este texto. ¡Cuán necesario es entender el significado literal de las Escrituras, para que sean evitados los comentarios absurdos!”

De hecho, ni siquiera el nombre “Lucifer” aparece en el texto original. El verso del cual se deduce es:

Isa 14:12 Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes.

La palabra “Lucero” es traducida del Hebreo “heilel”, que muchos eruditos piensan que fue mal traducido como “lucero”. Dicen que “heilel” viene de “yalal”, que significa “grito” o “aullido”. Concluyen que el pasaje estaría mejor traducido como “oh aullido, hijo de la mañana”. De una forma u otra, es evidente que no hay un nombre propio en este pasaje, y no hay un indicador de que aplique a otro personaje que no sea el rey de Babilonia.

De esta forma, concluyo que la Biblia no contiene ningún recuento acerca del origen de un individuo llamado "Satanás" ni mucho menos "Lucifer".


[continuará]


Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte II)

[continuación del post anterior]

d) Asociación de Dios con "satan"
Quienes sostienen que "Satanás" es el nombre de un individuo totalmente opuesto a todo lo que Dios representa, por lo menos no han leído los dos primeros capítulos del libro de Job, y por lo mayor están en peligro de caer en el dualismo (el cual contiende que hay dos fuerzas de igual poder luchando una contra la otra, una buena y la otra maligna, algo así como en La Guerra de las Galaxias).

Estos versos resultarán sumamente chocantes para todo aquel que sostenga esta idea. De ninguna forma estoy abogando por una filosofía ying-yang, en la que Dios tiene algo de maligno en su ser. De hecho, todo este trabajo está contrarrestando la idea de que haya una fuerza maligna en el universo. Nada puede compararse a Dios, de quien proceden todas las cosas, y quien define soberanamente lo que es bueno o malo. Le pido al lector que examine los textos en el lenguaje original, y compruebe si la palabra "satan" se encuentra allí o no.

En estos versos, mostraré instancias en las cuales Dios mismo está asociado con el término "satan", para así demostrar que no es posible que sea un nombre propio.

  • Dios incita a David con un "satan"
1 Crónicas 21:1 MAS Satanás se levantó contra Israel, é incitó á David á que contase á Israel.
En este verso, parece como si un individuo llamado Satanás tentara a David a que hiciese un censo a Israel, cosa que estaba contra los propósitos de Dios. Sin embargo, examinemos el pasaje paralelo:

2 Samuel 24:1 Y VOLVIO el furor de Jehová á encenderse contra Israel, é incitó á David contra ellos á que dijese: Ve, cuenta á Israel y á Judá.

Acá vemos, en un recuento alterno del mismo evento, que Jehová mismo se toma la autoría del hecho. Que lo haya hecho directa o indirectamente, aún no lo sé. Lo que sí se ve claramente es que no fue por un individuo quien actúa a espaldas de Dios, por así decirlo, sino que fue una obra expresa de la voluntad de Dios, por medio de un "satan" (opositor).

  • Dios convierte a un hombre en un "satan"
1 Reyes 11:14 Y Jehová suscitó un adversario (satan) á Salomón, á Adad, Idumeo, de la sangre real, el cual estaba en Edom.
[...]
1 Reyes 11:23 Le despertó también Dios por adversario (satan) a Rezón, hijo de Eliada, el cual había huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba.
[...]
1Ki 11:25 Y fue adversario (satan) a Israel todos los días de Salomón; y fue otro mal con el de Adad, porque aborreció a Israel, y reinó sobre Siria.

Aquí vemos que Jehová mismo levantó a un "satan", a Adad y a Rezón. En otras palabras, levantó hombres a que fueran adversarios de Salomón y de Israel. En ningún lugar se habla de seres espirituales malignos, sino de seres humanos quienes, según el verso 25, aborrecieron al pueblo de Dios.

  • El Angel de Jehová se torna "satan"
Números 22:22 Y el furor de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario (satan) suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos mozos suyos.
[...]
Números 22:32 Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte (satan), porque tu camino es perverso delante de mí:
Aquí, como en el pasaje de David, el furor de Dios se enciende contra una persona, y Dios levanta a un "satan" (adversario), en este caso contra Balaam.

Vale notar que la expresión "El Angel de Jehová" muchas veces se asocia con el Cristo pre-encarnado. No es mi misión probar o desprobar esto acá; por ahora sólo diré que el personaje del Angel de Jehová siempre aparece para cumplir los propósitos más altos de Dios, muchas veces hablando como Dios mismo en primera persona (ver Jueces 2:1 como ejemplo).

Lo que si quiero hacer notar que es inconcebible que Dios aplique el nombre propio de un "ángel caído rebelde", o del "príncipe de los demonios" al Angel de Jehová, quien cumplía los propósitos altos de Dios en los momentos más críticos. Sin embargo, Dios sí aplica el término "satan" de esta forma, no como nombre propio, sino para indicar que fue adversario a un hombre rebelde. Este punto solamente deberá ser suficiente para probar que "satan" no es un nombre propio.


[continuará]