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22.2.11

Acerca del Contenido Perenne

Uno de los objetivos auto-impuestos que persigo escribiendo en este blog, que quizás no se note, es que el contenido sea perenne. No siempre lo logro con todo lo que escribo, por supuesto, pero sí lo considero mi norte.

No encontrarán en este blog (ni en otros para los que escribo) noticias de último minuto, notas de prensa, "extra, extra". Existen bastantes autores haciendo eso, y es un espacio muy competido en el cual no creo que yo quepa ni aunque que lo intente.

Yo escribo sobre ideas que pudieran ser relevantes en cinco años... o quizás no. El caso es que pudieran serlo. Muchos de mis primeros posts del blog pudieran ser re-publicados aquí, y dudo mucho que alguien se daría cuenta.

De hecho, he colocado enlaces a escritos "viejos" en la página de Facebook de este blog, y a pesar de que se puede leer la fecha de publicación, varias personas han comentado pensando que son nuevos. También muchos lectores empiezan leyendo el Spa Mental porque han encontrado cosas que he escrito hace años, pero era lo que estaban buscando en el momento.

Por supuesto, he escrito muchas reflexiones que ya quedaron en el pasado, pero orgánicamente; no ha sido porque tenían una fecha cercana de expiración, sino porque uno naturalmente crece, madura, cambia de opinión...

También mucho de lo que se publica acá, lo escribo mucho antes de la fecha de publicación. Por ejemplo, esto lo estoy escribiendo el 9 de febrero del 2011, y lo edité dos días después. Se publicará bastantes días después de estas fechas, y sólo Dios sabe en qué fecha lo estás leyendo tú. En efecto, te estoy hablando desde el pasado, pero nuestra conversación puede ser tan relevante como si estuviésemos interactuando en "tiempo-real".

Me gusta habitar en ese espacio omnitemporal, en cuanto a lo mental se refiere. Me libero del afán del día a día cuando pienso fuera de los límites de tiempo, sólo me enfoco en el presente como un sello del tiempo infinito. Si Dios por Su gracia me otorgó el regalo de trascender los límites, ¿para qué he de encerrarme en ellos de nuevo? Más bien los rompo con todo lo que tengo y en toda ocasión que me sea posible.

8.8.07

"Tiempo y Eternidad", Indice y Reflexiones

A continuación, un índice de mi traducción de "Time and Eternity", por Gordon H. Clark.


Reflexiones:

Como decía en mi introducción, el tema del tiempo es para mí más que fascinante, a pesar de ser uno que muchos teólogos y filósofos aparentemente han evadido, ya sea por su complejidad o simplemente por sucumbir a las nociones que creían evidentes. El Dr. Clark en este ensayo no sólo asevera una postura (de hecho, es lo que menos hace), sino que analiza posturas históricas, mostrando sus errores por vía de extensión lógica.

No sólo es un tema de la filosofía y la teología, sino que también la ciencia de nuestros días está boquiabierta al considerar las implicaciones que van más allá de los asumidos empíricos tradicionales. Según este artículo, existe toda una comunidad de científicos que postula que el tiempo en realidad no existe. Aparte de lo que este postulado pueda implicar para el método de la ciencia desde el punto de vista epistemológico, me parece interesante que por lo menos consideren un plano donde no reina el tiempo como fundamento de la realidad que día a día percibimos.

Por medio de este ensayo recibo corrección de parte del Dr. Clark, ya que en un tiempo yo afirmaba que la vida después de esta probablemente era atemporal. Clark tiene razón en argumentar que un pensamiento después de otro (como por ejemplo, una pregunta y una respuesta en la mente) ya de por sí implica temporalidad. No obstante, aún me queda la pregunta: Si el tiempo en el plano material es una línea, en el plano immaterial, ¿pudiera ser un plano bi-dimensional? ¿Quizás un cubo? ¿Un hiper-cubo? Más de ahí nos haria dioses, pero menos de ahí, en mi estimación, no nos lleva a trascender de los límites de la materialidad.

Las teorías dimensionales ya han sugerido que los modelos temporales de dos dimensiones o más son una posibilidad, aunque todo esto aún queda en el plano de la conjetura. Lo que sí está clarísimo (para mí) es que todo el que crea en un Dios omnisciente (sabiendo todas las cosas) y omnipresente (habitando todos los espacios), si quiere ser consistente necesita entender a Dios como omnitemporal (habitando inmutablemente en todos los segmentos temporales). Cualquier idea menor a esta implica encerrar a Dios en la línea (o plano, o cubo, o hipercubo, etc.) temporal. Si se ha de conocer a un Dios sin límites, conozcámosle como omnitemporal.

Y sirva esto como prólogo del libro... Es broma :)

En reposo,

A&R

La Neo-Ortodoxia y el Tiempo (II)

Si Dios es omnisciente - y Charnock minuciosamente afirma la omnisciencia - entonces Dios sabe que Moisés condujo a los hijos de Israel fuera de Egipto. Pero no hay razón por qué este tema en la mente de Dios no pueda de igual forma ser considerado como un tema en la mente del ser humano. O bien, quizás más cuidadosamente deberíamos decir que, si el hombre puede saber alguna cosa, puede saber algo sobre el Exodo. Que el hombre ciertamente pueda saber una cosa u otra es garantizado por la doctrina de la imagen de Dios en el hombre. Ni la omnisciencia ni tampoco la eternidad requieren que Dios sea Totalmente Otro. Puede haber otro punto de similitud. Si el hombre no puede saberlo todo, por lo menos puede saber algunas cosas, ya que el hombre es un ser racional y no un tonto animal. La racionalidad es este punto de similitud. Sin la racionalidad divina, el Dios supuestamente omnipotente no pudiera decir ni una sola cosa, y sin la racionalidad humana el hombre no pudiese escuchar ni una sola cosa. Por tanto, atribuír a Dios la eternidad no lo vuelve Totalmente Otro ni tampoco completamente no-conocible.

La objeción menos profunda y menos importante a que Dios sea eterno- y por ser menos profundo es una conclusión anti-climática- es que la eternidad y la inmutabilidad previene que Dios conozca las experiencias humanas. Esto hace que Dios sea externo y ajeno al hombre, incapaz para la compasión, y por tanto le remueve como objeto de alabanza. Sistemáticamente, la respuesta a esta contención es que uno debería primero averiguar cuál es la naturaleza de Dios y después alabarle, en vez de erigir un criterio independiente de lo que vale la pena alabar y luego imaginarse a algún ser que cumpla con el criterio. En un nivel menos sistemático, uno pudiera preguntarle a los Cristianos si en verdad se imaginan a Dios sufriendo de un dolor de muelas. ¿Puede Dios ver el color azul, o tener alguna otra sensación? Si puede, entonces él deberá ser un organismo corporal, ya que los colores son estímulos de ondas pulsantes de energía que hacen contacto con la retina. Dejemos por un momento a un lado la ciencia contemporánea que ha dudado de la veracidad de las ondas de luz. Por lo menos, debemos preguntar, ¿Dios tiene retinas? Tales son las idioteces que resultan de asignar experiencias humanas a Dios. Dios ciertamente sabe que vemos el azul, pero Dios no ve el azul. Tampoco Dios tiene abscesos en su diente, aunque sabe que nosotros sí lo tenemos.

De cierto, la Encarnación fue necesaria porque la naturaleza eterna no puede sufrir. La Segunda Persona de la Trinidad se tomó un cuerpo físico y un alma humano para el propósito de sufrir dolor y muerte, lo cual en su naturaleza divina no podía hacer. Sin embargo, no nos queda tiempo para discutir la Encarnación ni las dos naturalezas de Cristo. En cambio, es necesario concluír rápidamente que de acuerdoo a la Biblia, Dios no tiene cuerpo, partes ni pasiones; y de acuerdo al Catecismo él es el espíritu infinito, eterno e inmutable en su ser; y en nuestras devociones Dios es la bendita Trinidad a quien alabamos.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


[FIN ]

7.8.07

La Neo-Ortodoxia y el Tiempo

Finalmente, aunque no como conclusión, una visión en estos tiempos se ha vuelto influyente que, en vez de negar la distinción entre el tiempo y la eternidad, la enfatiza vigorosamente. Quizás se pudiese anticipar que el presente ensayo le dé una bienvenida calurosa a tales énfasis. Sin embargo, mientras que la presente tesis defiende una distinción radical entre el tiempo y la eternidad, no se deduce de esto que toda teoría sobre la eternidad sea completamente Bíblica. La visión a la que ahora nos referiremos fue introducida a la teología moderna por Soren Kierkegaard y elaborada o modificada por tales autores como Martin Kahler, Karl Barth y Emil Brunner. Estos eruditos combinaron su visión acerca del tiempo y la eternidad con una visión particular de la historia. Algunas de estas implicaciones históricas deberán ser mencionadas, pero la preocupación principal es la confrontación o el encuentro del hombre temporal con el Dios eterno.

El tema de enfoque con respecto a la historia es su relativismo. La erudición constantemente da marcha atrás a su recuento de las épocas pasadas, y este proceso nunca termina. Por tanto, no existe certeza acerca de los eventos históricos. Pero, arguyó Kierkegaard, la vida eterna no puede depender de un proceso de aproximación sin fin. La salvación no puede depender de la historia. Cerca del fin del siglo diecinueve, Kahler intentó mostrar cómo un Cristianismo vivo puede sobrevivir la pérdida de una base histórica. La pregunta principal de Kahler fue. ¿cómo puede la Biblia ser revelacionalmente normativa cuando la crítica muestra que es históricamente poco fiable? Al responder a esta pregunta, Kahler inventó la distinción entre der historische Jesus, quien no es de gran importancia, y der geschichliche Christus, quien es el objeto de la fe y el contenido de la predicación.

Emil Brunner, en su anterior obra, Der Mittler, limita la revelación a un momento instantáneo en el tiempo. La eternidad no puede extenderse de un momento a otro momento sucesivo. Consistentemente, Brunner añade que las palabras de Cristo, aún si las supiéramos, ya que tomaron tiempo para pronunciarse, no son de importancia decisiva para la fe Cristiana. Aún siendo consistente, Brunner no podría continuar por esta vía consistentemente. Necesariamente debe hacer referencia y asignar importancia a tales cosas como la Oración del Señor (o Padre Nuestro) y la crucifixión. Permitamos que diga que la eternidad no puede ser una cantidad de tiempo, que la revelación es la intersección de una línea que viene senkrecht von oben, que la fe no tiene puede tener un sostén ni un objeto histórico; no obstante, esta dialéctica tiempo-eternidad es tan dolorosamente anti-Cristiana, que Brunner en sus posteriores obras se ve forzado a decir, "Nur wenn Christus auf dem Hugel Golgotha- Sólo si Cristo fue realmente, en el sentido de un evento temporal-espacial, crucificado en el monte del Gólgota, puede ser nuestro redentor" (Offenbarung und Vernunft, 278). No debe sorprendernos que la reintroducción de un mínimo de historia Cristiana a su material le obliga hacia una epistemología torturada. No sólo debe distinguir entre una verdad-eso y una verdad-tú, sino que también debe explicarnos cómo una persona como historiador puede negarse a aceptar la crucifixión como un evento real, aunque esta misma persona como hombre de fe esté seguro de que haya ocurrido tal evento. Más aún, también deberá hacer del recuento de la crucifixión, un recuento que cualquier persona puede comprender simplemente leyéndolo, una señal hacia alguna otra esfera del ser no-inteligible, tal que ninguna persona pudiese entenderla. De hecho, es este último punto el que describe la fatalidad de la teología dialéctica o neo-ortodoxa. La eternidad de Dios se entiende de tal forma que lo describe como "Totalmente Otro". Brunner insiste que "Dios y el medio de la conceptualidad son mutuamente exclusivos." En otro lugar, él llega tan lejos como decir que, "Dios puede, cuando así lo desea, hablar su palabra aún por medio de doctrinas falsas."

Obviamente el resultado de todo esto es hacer que Dios sea completamente no-conocible. La frase "Totalmente Otro" es una negación de la imagen de Dios en el hombre, con una notoria confusión en la antropología como en la soteriología. Más aún, si lo que Dios dice es o puede ser falso, no pudiera haber ninguna palabra certera de profecía. Y si Dios y el medio de la conceptualidad son mutuamente exclusivos, no tiene caso tratar de pensar sobre Dios, ni tampoco la producción literaria de Brunner ni este ensayo vale más que el papel sobre el cual está escrito.




(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


[Continúa . . . ]

6.8.07

Objeciones a Agustín

Aún si establecemos que la consideración acerca de la historia no es demasiado relevante al tema sobre el tiempo y la eternidad, todavía permanecen dos puntos que pueden ser considerados como objeciones a la visión Agustiniana. La primera es más popular que profunda, pero una breve referencia a ella es excusable.

La frase "vida eterna" causa que algunos Cristianos piensen que nuestro estado celestial será atemporal. Esta noción también ha sido sustentada por una interpretación particularmente pobre de el enunciado de que "el tiempo no será más". Una mayor profundidad puede ser encontrada en la Iglesia Griega Ortodoxa. Con un énfasis legítimo sobre la Encarnación y un deseo no tan legítimo hacia el equilibrio literario, algunos teólogos Orientales dicen que Dios se hizo hombre para que el hombre se pudiera hacer Dios. El tiempo entonces terminaría, y el hombre se volvería tardíamente eterno.

Los Occidentales normalmente rechazan la idea de que la salvación es igual a la deificación. Sin embargo, algunos sostienen tendencias hacia esa dirección cuando se imaginan al hombre en el Cielo como supra-temporal. Herman Dooyeweerd, aunque ni es Griego Ortodoxo ni tampoco un Americano fundamentalista, se refiere al centro supra-temporal en el corazón del hombre. Anteriormente en su opus gigantesco (1, 30ff.), él subsume la inferencia lógica bajo la secuencia temporal. En una nota al pie, intenta mostrar cómo un silogismo es un aspecto del tiempo. En la siguiente nota al pie, él asevera que la suma y la resta en la artimética son temporales "porque las relaciones numéricas así como las relaciones de espacio están, en realidad, sujetas al cambio". Más aún, la diversidad lógica "puede llegar a una unidad radical sólo en el centro religioso de la existencia humana, ya que esta es la única esfera de nuestra consciencia que trasciende al tiempo. Sólo a partir de este punto de concentración supra-temporal estamos en una posición para obtener una auténtica noción del tiempo."

Los argumentos de una anterior publicación en la que algunas de las complicadas confusiones de Dooyeward fueron analizadas, y en la que se muestra cómo la teoría de Dooyeward lleva a su rechazo de la infalibilidad de las Escrituras, no será repetida acá. El punto presente es que para Dooyeward, el hombre es supra-temporal. No obstante, si el tiempo es la sucesión de ideas en una mente creada, y si en el Cielo el hombre no se vuelve omnisciente, entonces el hombre permanece como una criatura temporal por siempre.

La única referencia Bíblica que parece sugerir una obtención de omnisciencia por parte del hombre en el Cielo, es 1 Corintios 13:12. Los comentaristas se abstienen de emitir tal conclusión en base a este verso, aunque frecuentemente fracasan en ofrecer buenas razones exegéticas para su abstención. Meyer, sin embargo, señala que el texto no dice "conoceré tal como soy conocido", sino "conoceré tal como fui conocido." Aún con esto, quizás pudiera merecer otro ensayo completo sólo dedicado a la exégesis del verso contra una afirmación vigorosa de que enseña la omnisciencia humana. Por lo presente, permitamos que el asumido sea establecido de que el hombre jamás se volverá omnisciente. El hombre aprende más y más en el Cielo, y en cuanto a la medida y la naturaleza de las interrupciones no sabemos. Pero si aprendemos cualquier cosa, debemos permanecer como criaturas temporales.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


[Continúa . . . ]

4.8.07

Cullmann, Acerca del Tiempo (III)

Cullmann hace muestra de lo mejor cuando confronta la visión cíclica de la historia sostenida por los Estóicos y la tal-llamada visión de línea-recta del desarrollo de la visión histórica Cristiana. Los Estóicos tenían una teoría de recurrencia eterna, de algún modo similar a la de Friedrich Nietzche; y Platón, quizás sin una consistencia perfecta, tenía ciclos mundiales dentro las cuales existían evoluciones históricas repetidas, o devoluciones desde reinados hasta oligarquías, a la democracia, hasta la dictadura. Aunque el Cristianismo da paso a ciclos, como muestra el período de los Jueces- y no sólo los Jueces sino también los juicios de Dios sobre Egipto, Asiria, Babilonia- el tipo de ciclo encontrado en el Antiguo Testamento es básicamente diferente del de Platón o los Estóicos, y Cullmann ciertamente lo contrasta con ellos. Pero este es un asunto sobre historia, no sobre tiempo.

El punto más serio es que Cullmann no se queda sólo con la historia. El había utilizado la palabra tiempo, y esto inevitablemente lleva a uno a pensar acerca de la física y la filosofía, esto es, pensar sobre tiempo, y no sobre historia. De este modo, Cullmann desea mostrar que el tiempo en sí es "rectilíneo" (53) en el pensamiento Cristiano, y circular en la filosofía Griega (51ff): "El símbolo del tiempo para los primeros Cristianos, así como para el Judaísmo Bíblico y la religión Iraní, es la línea inclinada ascendente, mientras que en el Helenismo es el círculo. El tiempo se mueve en un curso circular eterno en el que todo recurre constantemente." En una nota al pie, él sustenta esta idea con una referencia a Aristóteles, Física, 4:14, "Pues ciertamente el tiempo en sí luce como algún tipo de círculo."

Cuando, sin embargo, uno consulta el contexto de Aristóteles, la ilusión de la relevancia desvanece. Aristóteles previamente había definido el tiempo como la medida del movimiento. Cualquier movimiento funcionará como medida. Pero la mejor unidad de medida es la revolución del Sol alrededor de la Tierra, pues, como dice Aristóteles, "Este es el que se conoce mejor." Ya que este movimiento es regular, la gente comúnmente piensa que el tiempo es la revolución misma. "Esto también explica la frase común de que los asuntos de los humanos formen un círculo, ... pues aún el tiempo mismo es considerado como circular" (Física IV 223b22-30). Este pasaje de Aristóteles en ninguna forma sostiene el constraste de Cullmann. Aún si algunos Griegos mal-educados no supieron distinguir entre el tiempo mismo y una unidad de medida del tiempo, así como algunas personas hoy día no saben distinguir entre el calor y un grado de calor, y aún si la opinión común sobre el tiempo es que es una revolución de veinticuatro horas, aún no habría en esto nada significativo para la teología. Esto no era lo mejor del pensamiento Helénico, como Aristóteles claramente muestra; y cuando alguno desea contrastar el pensamiento Griego y el Cristianismo, esa persona debiera huir de malentendidos populares, y considerar a Aristóteles mismo, o a algún otro filósofo notable.



(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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3.8.07

Cullmann, Acerca del Tiempo (II)

Esta cita, cuyo contenido controla el pensamiento completo de Cullmann, sufre de serios defectos. Aparte de la falsa piedad al fingir completa libertad de todos los conceptos filosóficos sobre el tiempo y la eternidad, la afirmación de que Cullmann tenga tal libertad es falsa. Cuando Cullmann asevera que el tiempo es "sin fin", "ilimitado tanto hacia detrás como hacia adelante", y luego cuando concluye que el tiempo es, por tanto, eternidad, él se está adentrando en la metafísica tanto como si dijese lo contrario. La cita no equivale a una teoría filosófica completa acerca del tiempo; no es ni siquiera una definición; no obstante, ciertamente es una proposición metafísica. Una negación de la distinción entre el tiempo y la eternidad no es la metafísica Platónica. Tampoco está en acuerdo con Agustín ni con Charles Hodge. Pero quizás pudiera caber dentro de una metafísica Aristotélica, ya que al descartar lo primero, asevera algo parecido a lo segundo.

Desafortunadamente, Cullmann pone en claro qué tanto de Aristóteles él acepta. El menciona solamente "ilimitado tanto hacia detrás como hacia adelante". Esto pudiera caber dentro de una visión Kantiana en vez de una Aristotélica. Cullmann no nos dice lo suficiente para que decidamos. Esto, su fracaso en decir positivamente lo que él quiere señalar cuando dice "tiempo", deja a muchas de sus aserciones sin fundamento. ¿Puede una persona confiadamente aseverar que el tiempo es ilimitado en ambas direcciones sin saber lo que el tiempo es? Aristóteles definió el tiempo y así lo aseveró. Para él, el tiempo era la medida del movimiento, y ya que explícitamente estuvo de acuerdo con que el movimiento nunca pudiese haber empezado, él consistentemente aseveró que el universo siempre ha existido y que el tiempo es infinito. Pero una persona quien cree que Dios creó el universo en un momento definido y no infinitamente remoto no puede seguir a Aristóteles. Sin duda Cullmann repudiaría cualquier dependencia de Aristóteles o Kant. Su deseo es ser Bíblico. El busca contrastar el Cristianismo primitivo con la filosofía Griega. Pero Barr en su Biblical Words for Time (Palabras Bíblicas para el Tiempo) asevera que el estudio en el vocabulario de Cullmann fracasa en sustentar su negación de una distinción entre el tiempo y la eternidad.

La discusión acá, sin embargo, no puede volverse a estudios de vocablos. Sin embargo, pudiera ser reconocido que, aún en la definición de Agustín- de hecho, por la razón de la definición de Agustín- el siglo venidero no es la eternidad, sino una sucesión temporal sin fin. Los seres creados, los ángeles y los hombres, por su naturaleza creada, siempre tendrán una sucesión de ideas. Pero de esto en ninguna forma se deduce que no hay otra "eternidad" que esta. Dios no tiene una sucesión de ideas. El es omnisciente. El jamás recibe desde alguna otra fuente ni de su propio genio inventivo una idea que nunca tenía previamente. Tampoco Dios olvida. Su mente es completamente inmutable, pues si fuera de otro modo sería ignorante a veces. Esto, entonces, es la eternidad. El tiempo entró en operación junto con las mentes creadas. La eternidad nunca cambia. Sin embargo, si Cullmann o cualquier otro se encuentra en desacuerdo con esta conclusión, esa persona deberá decirnos lo que es el tiempo antes de que pueda explicar por qué está en desacuerdo.

Precisamente por esta razón la confusión surge cuando Cullmann contrasta la visión Griega del tiempo con el concepto de los "primeros Cristianos". En primer lugar, no existe una teoría que pueda ser llamada "la visión Griega del tiempo". Sin duda la visión Aristotélica del tiempo descartó el concepto de la eternidad, pero a su vez Platón sí aseveró que la eternidad era distinguible del tiempo. Ninguna de estas visiones es más ni menos "Griega" que la otra. Parménides ni siquiera postuló el tiempo, y Demócrito ni habló sobre el asunto.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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2.8.07

Cullmann, Acerca del Tiempo

Más recientemente, otros autores han escrito acerca del tiempo y Dios. Uno de ellos es Oscar Cullmann en su libro Cristo y el Tiempo. De modo similar, existe un artículo por Carl F. H. Henry en el Diccionario Baker de Teología. En realidad, ni el libro ni el artículo discuten sobre el tiempo. El artículo principalmente considera el tiempo en el sentido del kairos; un tiempo definido, una fecha. Cullmann está interesado en el aion y en los aiones: épocas de tiempo, este siglo, el siglo venidero. Ningún autor discute sobre el chronos, aunque Cullmann incidental o accidentalmente hace algunas referencias a lo que él llama "el tiempo filosófico". Para mantener el tema dentro del enfoque apropiado, es digno de notar que el término chronos ocurre en el Nuevo Testamento algunas cincuenta veces. Además de estas instancias de la palabra chronos, ambos el Antiguo como el Nuevo Testamento contienen muchas porciones de información cronológica. Que las palabras y los conceptos de kairos y aion sean aplicables a la discusión, no debe ser puesto en duda. De hecho, una crítica de Cristo y el Tiempo de Cullmann será emitida inmediatamente. No obstante, primero debemos resistir enérgicamente cualquier aserción de que chronos, y su relación con la eternidad, omnisciencia e inmutabilidad, sea un tema inapropiado para la discusión. Ni siquiera Cullmann tiene éxito en evitar estos tal llamados problemas metafísicos o teológicos, a pesar de su deseo de hacer tal cosa.

Para empezar, el título Cristo y Tiempo está un poco equivocado. El autor no tiene interés en el tiempo en sí. Está interesado en las épocas (aion, aiones). Hasta cierto punto, esta es una elección temática legítima; sin embargo es peligroso discutir cualquier parte del tema tiempo sin una idea de lo que el tiempo es. Uno pudiera medir el agua en una taza, pero las cualidades del agua que la diferencian de el ácido sulfúrico no deben ser ignoradas simplemente porque hemos determinado que la taza sostiene 22 cc. De modo similar, el período Alejandrino pudo haber durado un corto tiempo, mientras que el Reino Egipcio duró mucho más-y por algunos propósitos restringidos quizás haya sido suficiente- pero una teología comprensiva debería decir algo sobre a qué se le llama corto y largo. La longitud del tiempo es la taza; el tiempo en sí es el agua o el ácido sulfúrico.

Sin embargo, Cullmann está principalmente interesado en las partes del tiempo. El describe la utilización de aion en el Nuevo Testamento, lo relaciona al Hebreo olam, y señala que estos son concebidos como duraciones temporales. Su material sobre este punto es por lo menos generalmente correcto. Cuando señala que "el siglo venidero" es tiempo eterno y no atemporalidad, uno pudiera estar de acuerdo. Después de todo, esto no es un descubrimiento nuevo de la erudición Neo-Testamentaria.

No obstante, luego va más allá de los límites de sus textos y asevera lo que estos no dicen. Cito: "Si deseamos comprender la utilización de los primeros cristianos del término aion ("siglo" o "época"), debemos liberarnos completamente de todos los conceptos filosóficos del tiempo y la eternidad. En resumen puede ser dicho que el sentido temporal de la palabra ... tiene en vista ... específicamente: 1. El tiempo en su extensión sin fin y completa, que es ilimitado tanto hacia detrás como hacia adelante, y por tanto es 'eternidad' " (48).


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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1.8.07

La Teología Protestante y el Tiempo (cont.)

Charles Hodge escribió una Teología Sistemática en tres volúmenes. En el volúmen I, páginas 385-386, él dice, "Con él [con Dios] no hay distinción entre el presente, el pasado y el futuro; sino que todas las cosas son para él presentes. Para él la duración es un ahora eterno. Esta es la visión popular y Bíblica de la eternidad de Dios. Para él no hay pasado ni futuro; ... el pasado y el futuro están siempre y equitativamente presentes para él."

Esto es ciertamente un buen enunciado de la postura Bíblica. Sin embargo, no es necesario seguir a Hodge cuando asevera que "el tiempo depende del espacio" (387). Si Hodge hubiese anticipado la teoría cuadro-dimensional post-Newtoniana, y si hubiese añadido que el espacio también depende del tiempo, pudiéramos considerarle como muy avanzado para su tiempo. Pero en el espacio histórico, su aserción es extremadamente dudosa.

Hodge cunfundió el asunto aún más allá postulando un tiempo subjetivo o mental además del tiempo objetivo o físico. De esta forma intenta sincretizar a Aristóteles y a Agustín, pero no explica cómo puede ser exitoso tal sincretismo. De hecho, él intenta describir la mente de Dios a través del paradigma de una mente humana. Haciendo esto asevera una sucesión de eventos en la mente de Dios, pero no presta atención a cómo esto contradice a la omnisciencia, o incluso su inconsistencia con la cita de la pág. 385 y su repetición en la pág. 390. Incluso dice que es de mínima importancia armonizar cómo estas cosas distintas pueden ser.

Este desvío de la postura Agustiniana luce desafortunado. Cuando un autor propone una inusual y desconcertante combinación de elementos discordantes, debería ofrecer alguna pista de cómo es posible una armonización. Pero aún más desafortunada es la indiferencia de Hodge a las necesidades de la omnisciencia. Si existe una sucesión de ideas en la mente de Dios, entonces las ideas que sucedieron hoy no estuvieron presentes ayer, y presumiremos que algunas de las ideas de ayer ya han pasado. Pero esto significaría que Dios no conoció todas las cosas ayer, y tampoco que sea omnisciente hoy. ¿Acaso no está claro que una sucesión temporal de ideas en la mente de Dios es incompatible con la omnisciencia? El hombre no es omnisciente precisamente porque sus ideas vienen y van. La mente del hombre cambia de día a día; Dios es omnisciente, inmutable, y por tanto eterno.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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La Teología Protestante y el Tiempo

Esta visión Agustiniana ha sido normativa para la teología Protestante. I. A. Dorner, el gran teólogo Luterano del siglo pasado, escribió, "En cuanto al espacio, Dios no está extendido, y en oposición al tiempo, Dios no es sucesivo. Una especie de divisibilidad de Dios surgiría en relación al tiempo, si pensásemos de su Ser como algo no realizado eterna y absolutamente, sino sólo en desarrollo gradual, que pasa de lo potencial a lo actual por vía de etapas sucesivas." Esto es esencialmente el Agustinianismo, y Dorner casi ni se desvía de él.

No obstante, a pesar de que el Agustinianismo ha sido la norma, han habido excepciones. El Arzobispo Danés Martensen, a quien Kierkegaard satirizó, diluyó su Agustinianismo a un nivel considerable e inconsistente. Esta audiencia, sin embargo, estaría más interesada en algunas referencias a las visiones Reformadas. Calvino desafortunadamente presta muy poca atención a las preguntas sobre el tiempo y la eternidad. El las considera inútiles. A pesar de su gran autoridad, cualquier que suponga que las Escrituras proveen algunas implicaciones sobre el tema no pueden descartarlo como enteramente no-edificante.

La Confesión de Westminster es por supuesto una confesión y no una obra de tres volúmenes sobre teología sistemática; pero a pesar de su brevedad no falla en notar que Dios es "el espíritu más puro... sin cuerpo, partes ni pasiones, inmutable... eterno." Parecería extraño que la Confesión no especifique que Dios sea omnisciente. Sin embargo, el Catecismo Mayor, Q.7, luego de aseverar que Dios es eterno e inmutable, añade la frase, "Conociendo todas las cosas."


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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31.7.07

El Tiempo para Agustín (cont.)

Para terminar la identificación, Agustín primero descarta la teoría Aristotélica. El tiempo no es el movimiento de ningún cuerpo. El argumento es en algún modo como sigue: Cuando un cuerpo se mueve, medimos cuánto se mueve por el tiempo. No podemos medir cuan largo, a menos que sepamos cuándo empezó y cuándo se detuvo. Por tanto el tiempo es distinguible de cualquier movimiento, ya que no podemos medir un movimiento sino hasta que empecemos a medir el tiempo.

¿Qué es, entonces, el tiempo, si no es el movimiento de cuerpos, pero sí un cambio de algún tipo?

Quizás Agustín no fue tan claro como pudo haber sido, pero claramente localiza el tiempo en la mente o el alma. El tiempo pasado existe en nuestra memoria; el tiempo futuro es nuestra anticipación presente. Cuando medimos el tiempo, por tanto, estamos midiendo ideas pasajeras en nuestra mente. Cito: "Es en tí, mi mente, donde mido los tiempos. La impresión que las cosas al pasar causan en ti [la mente] permanece aún cuando las cosas se van. Esto es lo que, aún presente, yo mido. Entonces ó el tiempo es esto, o yo en realidad no mido los tiempos" (XI, xxvii, 36). Tal es la base para la respuesta de Agustín a la pregunta, "¿Qué estaba haciendo Dios antes de que hiciese cualquier cosa?". La pregunta es pobre porque no hay un antes en la eternidad.

Que el tiempo sea una función del ser creado- no del cuerpo creado, sino de una mente creada- está sustentada también por referencias a La Ciudad de Dios y a su Comentario sobre el Salmo 105. La Ciudad de Dios dice, "Pues si la eternidad y el tiempo han de ser correctamente distinguidos, siendo que el tiempo jamás existe sin movimiento, y siendo que la eternidad no admite cambios, ¿quién no vería que el tiempo no pudo ser antes de que una criatura variable entrase a la existencia?" (XI, vi). Esto significa que no podía haber tiempo antes de la creación del mundo. También significa que la eternidad es distinto al tiempo, ya que el tiempo es una función del cambio, mientras que Dios es inmutable.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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30.7.07

El Tiempo para Agustín

Dado que todos aquí estamos interesados en la teología, y ya que el gran Agustín, arzobispo de Hippo, hace mucho tiempo intentó decir qué es el tiempo y cómo se relaciona a los problemas de la creación, nos volveremos a sus escritos con interés y anticipación. Algunos de las generaciones más jóvenes pudiesen desdeñar tan lejano regreso al pasado. Sin embargo, Agustín no es tan antiguo. El muy moderno Wittgenstein, en Los Libros Azules y Marrones, página 26, nos muestra lo mucho que Agustín le fue de influencia. De hecho, pudo haber sido esta influencia la que ayudara a Wittgenstein a repudiar el Positivismo Lógico de su anterior Tractatus a favor de su posterior Investigaciones Filosóficas. En cualquier medida, las visiones de Agustín necesitan ser consideradas.

En el libro XI de sus Confesiones, Agustín presenta el problema de la creación. La pregunta es, ¿Qué estaba haciendo Dios antes de que hiciera una sola cosa? O, ya que el Latín facio tiene dos traducciones, la pregunta pudiera ser, ¿qué hizo Dios antes de que hiciera algo? ¿Podía Dios haberse abstenido de tan gran obra como lo es la creación?

Agustín responde que la pregunta no está bien postulada. Dios es el creador de todos los tiempos. No podía haber un tiempo antes de que Dios creara el tiempo. Dios supera todo el tiempo por la sublimidad de una eternidad siempre-presente. Para decirlo más claramente, el tiempo no es una realidad independiente, sino una función de otra cosa. Para citar, "Si nada pasase, no podría haber tiempo pasado; si nada viniese a ser no habría tiempo futuro; y si nada fuese ahora, no habría tiempo presente." Lo que son esas cosas, cuyo venir a ser y pasar hace que el tiempo sea, aún necesita ser identificado.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


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27.7.07

Dificultades con el Fluír del Tiempo

Quizás los científicos contemporáneos no estén buscando empezar desde Aristóteles, y sin embargo critican severamente el fluír independiente del tiempo de Newton. En breve, una parte del argumento es: Si el tiempo fluye hacia nuestro pasado, esto sería un movimiento, no con respecto al tiempo, sino al hipertiempo. Si suponemos que el tiempo pudiese ser medido con segundos y si el movimiento en el espacio es medido por pies por segundos, ¿a qué velocidad fluye el tiempo? ¿Segundos por qué cosa? Más aún, si el paso es de la esencia del tiempo, se presume que lo sea de la esencia del hipertiempo también, y esto conduciría a un hiper-hiper-tiempo, y así por estilo ad infinitum.

En la Principia de Newton, en su anotación luego de la Definición VIII, dijo: "El tiempo absoluto, verdadero y matemático... fluye equitativamente sin relación a algo externo." En la física contemporánea, el resultado de las dificultades inherentes en el concepto del tiempo como equitativamente fluyendo es la postulación de un contínuo de espacio-tiempo en cuatro dimensiones por el que el lenguaje de la ciencia pudiera expresarse con verbos sin conjugación temporal.



(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


[Continúa . . . ]

26.7.07

Tiempo y Eternidad

Platón, el más grande de todos los Griegos, definió, o quizás mejor dicho, describió el tiempo como una imagen dinámica de la eternidad. Esta fraseología es placentera, pero no muy informativa. Sin embargo, no está completamente desprovista de significado, ya que dice que hay una diferencia entre el tiempo y la eternidad, y que la eternidad es la realidad del cual el tiempo es sólo una imagen.

En la teología Cristiana, la relación entre un Dios eterno e inmutable y la temporalidad del mundo creado ha sido un problema desconcertante durante mucho tiempo. Durante el siglo pasado, Soren Kierkegaard, y Karl Barth junto a Emil Brunner en nuestro siglo, han intentado una completa reconstrucción de lo que ellos pensaron que era el Cristianismo sobre la base de una dialéctica de eternidad-tiempo. Esta tendencia teológica deberá ser suficiente para llamar la atención de los Cristianos educados a los problemas del tiempo, y las dificultades que los científicos físicos encuentran en el tiempo deberán ser suficientes para llamar la atención de los no-Cristianos inteligentes.

Si Platón suena más teológico, entonces Aristóteles suena más científico. Para él, el tiempo era el aspecto enumerable o apreciable de la dinámica. El movimiento de un cuerpo físico a través del espacio era básico, y el tiempo fue considerado como un derivado del movimiento. Pero si el tiempo es un aspecto del movimiento, no puede ser un marco independiente Newtoniano. El tiempo y el espacio como realidades independientes no encuentran mucho favor entre los científicos hoy día. El tiempo bien pudiera ser medido por el movimiento, así como el movimiento se mide por el tiempo; pero esto no resulta en el postulado de un marco independiente para los eventos: resulta, por su parte, en una teoría de la relatividad Einsteiniana.


(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


[Continúa . . . ]

26.7.06

Eternidad y La Pregunta "¿Cuándo?" (notas adicionales)

Quizás el escrito más reciente sobre la eternidad fue el más controversial hasta ahora, juzgando por las reacciones que he recibido, tanto en los comentarios como por e-mail. Esto me alegra mucho... no el ser controversial, sino que se está levantando una buena conversación teológica, no en reacción a temas gastados e importados, sino a asuntos que nacen dentro de nuestras propias inquietudes. Yo digo una vez más, bienvenidos sean los retos y el diálogo.

Me han escrito tanto Calvinistas como Arminianos, ambos diciendo que estoy equivocado, o que estoy analizando las cosas mal. Muy bien . . . acá ofrezco algunas de las reacciones que he recibido, con mis interacciones en respuesta.

Calvinista: "Nuestra postura no es que Dios determina algo en el pasado, que luego El lleva a cabo, sino que se lleva a cabo en el tiempo, pero desde la perspectiva del hombre. Desde el punto de vista de Dios, quien está sobre el tiempo, las cosas no transcurren necesariamente en secuencia."

Si en verdad esta es la postura oficial Calvinista, entonces estoy de acuerdo en cuanto a este punto. Sin embargo, cada vez que leo un Calvinista, casi nunca es expresado de esta manera. La explicación del Calvinista usualmente depende de expresar las acciones de Dios atadas al tiempo: "Dios hace esto, luego hace lo otro", como verán en el siguiente comentario.

Calvinista: "Los calvinistas no hablan que alguien está salvo desde la eternidad. Lo que afirman es que los predestinados son predestinados para salvación. Hasta el momento que no tengan a Jesucristo en sus vidas, no están salvos. Pero, la salvacion es un don de la gracia y cuado esta ocurre, el plan divino fue realizado con exito."

Como ven, esta es la forma típica en que los Calvinistas formulan su postura. Se pudiera descomponer en dos premisas básicas:

a) Los elegidos son predestinados para salvación.
b) Hasta el momento en que no tengan a Jesucristo, no son salvos.

Fíjense que ambas premisas dependen de la concepción del tiempo. La premisa A implica un decreto que Dios hizo hace mucho tiempo. La B implica que este decreto hecho hace mucho tiempo en la mente de Dios no significa algo actualmente, sino que el hecho se hace verdadero sólo en el momento (tiempo) en que Cristo entra a su vida.

Si están describiendo los hechos desde la perspectiva del hombre, entonces quizás estaría bien; sin embargo, la teología usualmente busca comprender o expresar las cosas de Dios, o sea, la pneumatika (cosas del Espíritu), usando nuestro lenguaje limitado. Si no hay una aclaración que trasciende estas dos premisas, que exponga con claridad que desde el punto de vista de Dios no hay un "momento" ni un "tiempo" en que estas cosas ocurren, nos quedaríamos con la idea de que Dios está viajando por el tiempo igual que nosotros, una idea imposible de asimilar y de aplicar al Dios de las Escrituras, y que conduce a teologías tan despistadas como el Teísmo Abierto.

Extra: Si entienden inglés, observen a un pastor Calvinista hasta la tapa, tratando de defender su doctrina y refutar la doctrina del Teísmo Abierto, y de paso el Arminianismo. Aquí pueden observar cómo el Calvinista está necesitado de encerrar a Dios en términos temporales para poder expresar su entendimiento, diciendo cosas como "Dios mira el futuro", o "Dios determinó tal cosa desde el pasado, y luego salva al hombre cuando este le recibe". Pueden escucharlo aquí.

Arminiano: "Dios no puede estar totalmente desprendido del tiempo, porque ha manifestado su participación en diferentes eventos en la historia del hombre."

Primeramente, quiero decir que este hermano ha malentendido mi postura, pero ha sido mi culpa por utilizar la palabra "atemporal" refiriéndome a Dios. He querido decir "omnitemporal", y es el término que seguiré utilizando desde ahora en adelante.

Si entendemos que DIos es omnitemporal, esto implica que Dios llena plenamente todos los tiempos sin diferencia alguna.

Es decir, así como la omnipresencia de Dios, por la que El llena absolutamente todas las cosas y los espacios, así mismo opera su omnitemporalidad, en la cual El llena todos los tiempos y momentos plenamente.


Es cierto que El ha manifestado una presencia especial en veces, del mismo modo que ha manifestado una presencia especial locacional, el Lugar Santisimo, o la zarza ardiente, por poner dos ejemplos. El que la "presencia" de Dios haya estado en esas localizaciones particulares en ninguna forma niega que Dios esté en todos los otros lugares. Simplemente, Dios ha deseado manifestar su "presencia" alli en esos lugares.

Así mismo opera su omnitemporalidad. Dios se ha manifestado en tiempos particulares, pero El llena todos los tiempos a la misma vez, y los llena a total plenitud, sólo que en ciertas ocasiones se manifiesta de una forma más clara y especial, en la persona de Cristo, por ofrecer quizás el ejemplo más alto de todos.

Arminiano:
"Todos los hombres alguna vez sintió el llamado de Dios (he aquí estoy a la puerta y llamo) solo los que hemos respondido somos sus hijos [...] Por tanto la pregunta más correcta a mi humilde criterio sería ¿Desde cuando tengo vida eterna?

Si Dios sabe que una persona será salva, o sea, que tomará la decisión de recibirle, Dios hará todo para que así sea. Esa persona se vuelve un "elegido" o "predestinado" en los ojos de Dios, y Este pondrá toda ocasión en sus caminos para que llegue a esa salvación seguramente.


A diferencia de la postura Calvinista, no estoy diciendo que Dios planeó desde un tiempo muy atrás salvar a una persona, que luego viene a ser salva. Sin embargo, sí estoy negando que Dios espere pacientemente hasta que la persona decida ser salva, como entiendo que este hermano plantea; esto simplemente no considera que Dios sea eterno, sino que lo amarra en el tiempo, sujeto a Su propia creación.

El esperar a través del tiempo simplemente no corresponde con Su omnitemporalidad. Dios actúa con el llamado de la persona, sólo desde dos planos temporales sumamente diferentes. Como he dicho antes, para Dios el tiempo no es una línea, por lo que lo anterior para nosotros puede ser consecuencia de lo posterior en los ojos de Dios.

Si la "vida eterna" que posee el hombre está separado, es distinto a la vida de Dios, entonces se puede decir que "se posee" esa vida empezando desde un tiempo particular. Sin embargo, yo entiendo por la Palabra que aquella vida eterna jamás es completamente nuestra, sino absolutamente contingente en la persona de Cristo, nuestro Dios eterno.

1Juan 5:11 Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en Su Hijo.
1Juan 5:12 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida .
1Juan 5:13 Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
{...}
1Jo 5:20 Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

1Ti 6:15 La cual á su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores ;
1Ti 6:16 Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

De nuevo, "tener vida eterna" no significa que Dios nos otorga de una cualidad aparte de El mismo, sino absolutamente contingente, dependiente, basado y fundamentado en estar en El y El en nosotros. De este modo, aquella "vida eterna" debe tener la misma cualidad que la eternidad misma de Dios, y por tanto, no tiene principio ni fin. Por esta razón, como dije en el artículo, es un error responder a la pregunta de "¿cuándo empieza lo eterno?", pues es una pregunta irracional, ya que lo eterno no tiene principio.

Había dicho que examinaría las implicaciones de la eternidad como omnitemporalidad sobre nuestro entendimiento del sacrificio de Cristo en la cruz, pero antes de entrar en eso, quisiera examinar las palabras de un teólogo quien escribe con excelente entendimiento sobre la omnitemporalidad de Dios, y sin embargo, lo usa para continuar defendiendo su Arminianismo. En el siguiente escrito espero mostrar por qué esto es puramente inconsistente. Luego seguiré con el tema planeado.

Gozo en Su reposo,

A&R

[En este escrito he continuado con mis pensamientos acerca de la eternidad como un concepto que debería impactar nuestras vidas ahora mismo, y desarrollando el entendimiento de la eternidad de Dios como omnitemporalidad. Las otras partes son, en orden: "La Eternidad en el Presente", "Eternidad en Nuestros Testimonios", "La Eternidad como Concepto Super-Cultural", "La Eternidad y Nuestras Diferencias Doctrinales", y al cual pertenece esta última, "La Eternidad Vs. la Pregunta '¿Cuándo Fuimos Salvos?'".]


14.7.06

La Eternidad Vs. la Pregunta "¿Cuándo Fuimos Salvos?"

Hace un tiempo, empecé a examinar las dos posturas soteriológicas (o sea, con referencia a cómo ocurre la salvación) más prominentes, el Calvinismo y el Arminianismo. Inmediatamente rechacé la postura Calvinista (en este mismo blog, en los escritos pasados, aún se pueden leer algunas de mis razones Bíblicas), e incluso debatí un poco con hermanos de esa postura.

Aunque nunca me dediqué a defender positivamente el Arminianismo, el Cristianismo popular piensa que si no caes en uno, obligatoriamente caes en el otro; o sea que, por default, yo era un Arminiano, según ellos. Por razones que verán claramente más adelante, yo rechazo esa clásica y falsa dicotomía. Soy de ninguno de los dos.

En este momento me hallo reexaminando mi rechazo hacia el Calvinismo, no porque sienta que el soporte Bíblico usado por una u otra parte sea más contundente, sino porque veo que, a la luz de la eternidad, ambas posturas tienen puntos sumamente débiles, tanto así que me siento un poco extraño al hablar sobre esto, ya que, siendo una perspectiva tan elemental, jamás me he topado con otra persona quien haya afirmado considerar esto que acá describo. Suelo tener mucho cuidado con ideas que sean muy novedosas, no me gustan... pero bueno, ahí va. En sus marcas, listos...

...Fuera: Uno de los cuestionamientos básicos de estas dos posturas es la pregunta "¿cuándo es que el hombre es salvo?". Bien puede frasearse "¿quién es el que decide la salvación del hombre?"; sin embargo, usualmente no se separa el sujeto determinante del tiempo en que es determinado. Si fue por Dios, la decisión fue tomada antes, "al principio de los tiempos"; si es por el hombre, la decisión es tomada después, en el momento de arrepentimiento (muchos Arminianos no tienen problema con decir que Dios rescata al arrepentido voluntariamente, justo al momento en que este se arrepiente).

Por esta razón, esta diferencia no cambia el cuestionamiento básico. A fin de cuentas sí es una cuestión acerca de cuándo es determinado que una persona sea salva, y no solamente de quién sea el sujeto que determina).

El Calvinista respondería - basado en la Biblia - que un hombre es declarado salvo por Dios desde el principio de los tiempos, cuando Dios determinó de antemano quiénes serían salvos y quiénes no. El Arminiano respondería - también basado en la Biblia - que esto no es así, sino que el hombre es salvo sólo en el momento en que decide recibir esa salvación, y no antes.

Fíjense con atención, este es el problema principal: una pregunta que empieza con la palabra "cuándo" necesariamente presupone tiempo.

La dificultad para el Calvinista está en que, si Dios escogió a un número de personas al principio del tiempo, y ahora está transcurriendo lo que Dios decidió en aquel entonces, entonces eso relega a Dios a ser un simple espectador viajando por el tiempo, observando las consecuencias de decisiones hechas hace mucho tiempo, y por tanto, al estar sujeto al tiempo (y a las decisiones hechas hace mucho tiempo), no es un Dios eterno. El decir que Dios hace un "llamado efectual" mucho después de haber decidido, y en el momento en que la persona le recibe, es esquivar el meollo del asunto, ya que ese "llamado efectual" es hecho basado y en correspondencia con esa determinación tomada hace mucho tiempo, según los Calvinistas. A fin de cuentas, Dios tomó una decisión hace muchísimo tiempo, y como la decisión hecha antes fue perfecta, en estos momentos no puede retractarse.

La dificultad para el Arminiano es que Dios es relegado a ser un espectador hasta que el hombre decide ser salvo, y sólo ahí, en respuesta al arrepentimiento del pecador, es cuando Dios le salva. La mayoría de los Arminianos dicen que Dios conoce la decisión del hombre de antemano, y por eso le coloca las circunstancias en sus pasos para que pueda llegar a creer; sin embargo, esto es más sofismo que otra cosa, sólo una forma de escaparse de la consecuencia obligatoria de esta teología, ya que si Dios voluntariamente facilita el arrepentimiento y la conversión con situaciones y hechos, ¿acaso no es Dios quien está en control, después de todo?

Más aún, si Dios conoce lo que el hombre escoge, es porque Dios decidió voluntariamente conocerlo. El mero hecho de que Dios conozca algo implica que Su entera voluntad está concentrada en aquello, y por tanto, no es verdad que tal decisión es hecha totalmente aparte de Su voluntad (creo que en este punto coincido con el Calvinismo).

En resumen, ambos sistemas ven a Dios dentro del tiempo, y no como un Ente eterno, aparte del tiempo (utilizo la palabra "eterno" en la forma en que lo he venido utilizando hasta ahora, o sea, no como un ser quien vive por mucho tiempo, sino, uno quien habita fuera del tiempo uno que habita y actúa de forma igual y plena en todos los tiempos). Este es el talón de Aquiles de ambas posturas. Si Dios es eterno, como Su Palabra revela que es, entonces estas dos posturas ofrecen respuestas a preguntas inválidas... y a pregunta inválida, respuesta innecesaria. Atreviéndome a ser más firme, diré que ofrecer respuesta a una pregunta inválida
, cualquiera que sea esa respuesta, es en efecto, un error.

Acá quiero proponer una tercera opción, una que tome en cuenta y defienda la eternidad de Dios . . . no gracias, no quiero que se llame "Rodriguismo" . . . podemos llamarle "Eternalismo" si usted quiere. Lo cierto es que acá no voy a exponer un estudio sistemático de todas sus implicaciones, sino sólo ofreceré una explicación básica. Quizás luego pueda exponer cómo se ajusta a las Escrituras, cosa que ya he hecho informalmente en privado.

La opción que propongo reconoce, como dije antes, que simplemente hay preguntas que no deberían hacerse. Así como "¿cuántos ángulos tiene un círculo?" ó "¿cuánto pesa un pensamiento?" son preguntas inválidas, de la misma forma preguntar "¿cuándo es que Dios salva al hombre?" es inválido. De la misma forma en que un círculo no tiene ángulos, ni un pensamiento tiene peso, Dios tampoco tiene tiempo.

Pongámoslo así: con el Calvinista, puedo decir que Dios sabía que salvaría (de Su propia voluntad, o sea, tomó una decisión para salvar) a todas las personas quienes fueron, son, y serán salvas antes de que esas personas se dieran cuenta / se arrepintieran / clamaran al Señor.

Con el Arminiano, puedo estar de acuerdo en que esa salvación no se efectúa sino hasta el momento en que esa persona decide clamar al Señor, momento en el cual Dios decide salvarles.

Pero, ¡un momento! "¡Tamaña contradicción!", dirán algunos. ¿Cómo es que puedo decir que Dios decidió salvar desde antes, y luego digo que Dios decide en el momento en que la persona es salva? ¿No es eso contradictorio? Por supuesto que no, sólo es contradictorio si y sólo si se exige determinar cuándo Dios decide tal o cual cosa.

Por otro lado, si permitimos que Dios sea Eterno (y digo "permitimos" sarcásticamente), entonces nosotros no deberíamos estar preguntándonos cuándo Dios decidió tal o cual cosa. La pregunta "¿cuándo?" es sólo aplicable a nuestras decisiones, no a las de Dios.

En otras palabras, la decisión de Dios salvarme ocurrió en el mismo exacto "momento", tanto en el principio del tiempo, como en el "momento" en que alcé mi voz y clamé hacia El. Ese "momento" es uno sólo, y se llama "eternidad". En la eternidad las cosas no suceden antes ni después, de la misma exacta forma como en la omnipresencia de Dios no existe un "delante" ni un "detrás". Estoy seguro de que esta comparación con la omnipresencia encenderá muchos bombillos . . . extrañamente, la mayoría de las personas comprende mucho más fácilmente esta idea que la de la eternidad, aunque sean la misma exacta noción, sólo que uno está aplicado al tiempo, y el otro al espacio. Por esto nadie que tome en cuenta la omnipresencia de Dios pregunta "¿dónde estaba Dios cuando decidió tal o cual cosa?".

En conclusión, tanto el Calvinista como el Arminiano fallan, no en sus respuestas, sino desde que empiezan a discutir acerca del "cuándo" aplicado a Dios. Ni siquiera tienen que ofrecer sus respuestas, con sólo considerar una pregunta así, ya se está errando.

Sólo reconociendo al Dios Eterno podemos aceptar la doctrina de la predestinación al igual que la particularidad de la consciencia del hombre tornándose hacia Dios, y el momento singular, en el plano temporal del hombre, en que Dios decide responder al clamor de auxilio del hombre.

Sólo reconociendo al Dios Eterno podemos comprender que Dios no está ligado al tiempo para tomar una decisión, sino que, aunque manifiesta su decisión en distintos tiempos para el hombre, la decisión en sí no ocurre en un instante distinguible para nosotros.

Sólo reconociendo al Dios Eterno podemos dejar de imponer limitaciones sobre El, y reconocer que El actúa libremente y sin ataduras.

Sólo reconociendo al Dios Eterno podemos apreciar la verdadera magnitud de la soberanía de Dios.


En la siguiente entrega, pienso desarrollar esta idea un poco más, y observar cómo impacta el alcance del efecto del sacrificio
de nuestro Señor en la cruz, a través del tiempo. Probablemente entonces, esto que discuto acá se hará más claro. Mientras tanto, doy completa bienvenida a sus preguntas y retos.

Gozo en Su reposo,

A&R


[En este escrito he continuado con mis pensamientos acerca de la eternidad como un concepto que debería impactar nuestras vidas ahora mismo. Las otras partes son, en orden: "La Eternidad en el Presente", "Eternidad en Nuestros Testimonios", "La Eternidad como Concepto Super-Cultural" y especialmente pertinente a este tema, "La Eternidad y Nuestras Diferencias Doctrinales".]

12.7.06

La Eternidad y Nuestras Diferencias Doctrinales

Como todos saben, es muy difícil - por no decir "imposible" - que dos Cristianos puedan afirmar que creen y/o entienden todos los aspectos doctrinales de la misma forma. En el mayor de los casos, puede ser que crean exactamente lo contrario acerca de algún tema; en el menor, pudieran concebir cosas de forma diferente, aunque muy sutilmente, y muchas veces las diferencias ni siquiera son aparentes hasta que se sientan a conversar.

Sin embargo, casi todos los Cristianos creen que un día, cuando alcancemos finalmente la "vida eterna", de alguna forma llegaremos a un consenso acerca de todas las cosas. Muchos postulan que ese consenso está ligado directamente al hecho de que en efecto, todos los creyentes estaremos "viendo" todas las cosas sobre las cuales tenemos diferencias.

La conclusión lógica de esta noción es muy problemática.

Si el entender las cosas perfectamente depende de nuestra vista carnal de las cosas espirituales, entonces esto anula completamente la posibilidad de que alcancemos "completa unidad" durante este tiempo de vida biológica, ya que lo espiritual, por definición, no se ve con los ojos de la carne (recuerden siempre, visible = temporal, no visible = eterno). Si es verdad que esto es imposible, entonces ¿en dónde yace la preocupación por nuestras diferencias? Es decir, a mi tampoco me preocupa que hombres que vuelen con alas puedan llegar a volar hacia la ventana de mi esposa mientras se está vistiendo, porque creo que es imposible que hombres vuelen como las aves. Tampoco estoy preocupado porque de repente pudieran crecerme las piernas 8 metros más, y lo fuerte que me pegaría la cabeza con el techo.

Sería tonto preocuparme por una imposibilidad. Si llegar a una "perfecta unidad de entendimiento" es imposible durante esta etapa de la vida, entonces ¿para qué estamos hablando sobre esto?

Más aún, si el estar fuera de este cuerpo biológico es lo que me permitirá entender las cosas de Dios, entonces la revelación más perfecta de DIos no viene por sus Sagradas Escrituras, sino más bien por medio de un buen ataque al corazón.

Pero lo que me interesa argumentar más fuertemente es que, si los creyentes un día lejano estaremos en completo acuerdo sobre todas las cosas, ¿por qué no empezar a considerarnos iguales desde ahora? Es decir, ¿por qué es que es tan importante para mí evidenciar en este momento que mis hermanos creen igual que yo, como condición para considerarlos iguales que yo?

Me voy más lejos: Afirmando la vida eterna ahora para los que estamos en Cristo, ¿qué diferencia tiene la unidad que llegaremos a tener después, y la unidad que podemos tener ahora?

Si es cuestión de tiempo, entonces no debería tener importancia, ya que no estamos sujetos al tiempo (de nuevo, como seres con vida eterna).

Si es cuestión de evidencia, entonces pienso que el enfoque está en lo carnal (en lo que se ve) y no en lo espiritual (lo que no se ve).

Si es cuestión de defender nuestras posturas porque pensamos que es la única verdadera, entonces el problema está en el orgullo de sujetar una postura versus tener gracia para con los que piensan diferente de nosotros.


Ya ven, el observar las cosas por el lente de la eternidad nos alivia de muchas tensiones, nos muestra que ni siquiera tienen cabida en una vida llena del Espíritu del Eterno.

En la siguiente entrada, aplicaré la visión eterna a uno de los debates doctrinales más fuertes que ha existido, y aún existe dentro de la Iglesia: el Calvinismo Vs. el Arminianismo. Mi intención es demostrar cómo esta discusión se disuelve y se hace completamente polvo cuando consideramos a Dios como el Eterno, tal y como El ha revelado ser.

Con gozo en Su reposo,

A&R

[En este escrito he continuado con mis pensamientos acerca de la eternidad como un concepto que debería impactar nuestras vidas ahora mismo. Las otras partes son hasta ahora, en orden: "La Eternidad en el Presente", "Eternidad en Nuestros Testimonios" y "La Eternidad como Concepto Super-Cultural".]

13.6.06

La Eternidad Como Concepto Super-Cultural

Generalmente cuando señalamos al futuro, hacemos un gesto hacia delante nuestro, y cuando queremos significar nuestro pasado, señalamos hacia nuestra espalda. Hoy encontré este interesante estudio sobre la población andina de los Aymara. El estudio encontró que ellos lo hacen totalmente al revés; el futuro es señalado hacia su espalda, el pasado hacia su frente. Suena tan sencillo, pero incluso el teclearlo se me hace difícil. El "pasado hacia atrás" está tan enterrado en mi mente, que se me hace difícil considerar otra opción.

Este estudio postula, como conclusión, que nuestros conceptos del tiempo no son más que condicionamientos culturales. Nuestra crianza, entorno, costumbres, y quizás incluso expresiones idiomáticas, nos han condicionado a entender "hacia adelante con el futuro", al igual que lo contrario. La expresión "dejar el pasado atrás" nos resulta tan natural, que decir "el pasado adelante" nos suena a patología traumática.

Otra interesante observación es la diferencia entre como, por ejemplo, los dominicanos y mexicanos usamos la palabra "ahora" y la palabra "ahorita". Para el dominicano, "ahora" es igual a "este mismo momento", y "ahorita" es "dentro de un rato". El mexicano utiliza los mismos términos, pero para significar exactamente lo opuesto. Si le digo a un mexicano "te llamo ahorita", puede ser que se enoje, porque se quedará esperando que le llame inmediatamente (y los dominicanos sí que sabemos dejar a la gente esperando).

Si es cierto que nuestra conceptualización del tiempo es fruto de un condicionamiento cultural, entonces pudiéramos plantear, aunque quizás sólo como hipótesis, que la atemporalidad puede ser una de esas opciones. El hecho de que
actualmente no hayan culturas que lo asuman así no descarta la posibilidad. Pero yéndonos más lejos (hacia delante o hacia atrás, como usted lo entienda mejor), si lo que yo proponía en esta conversación sobre Cristianismo y cultura es cierto, esto es, que las verdades de la fe Cristiana están por encima - siendo base y fundamento - irónicamente dos palabras que insinúan "estar debajo", y no "encima" - de todas las culturas, esto pudiera insinuar algo sumamente revelador: las diferencias de concepción del tiempo son evidencia de la atemporalidad.

Me explico: para que hayan variaciones de sistemas similares, debe haber un punto de partida de donde nacen las variaciones, pues si no lo hubiera no serían variaciones, sino sistemas totalmente diferentes. Entonces, a menos que postulemos que hay una forma de entender el tiempo por encima del otro, lo cual en mi opinión sería sumamente excluyente y arrogante, debemos permitir la posibilidad de que todos parten de un punto central, donde "mañana" ni es delante ni detrás, donde "ahorita" no es en este momento
ni es después ni mucho más después. Justo en el centro, donde el tiempo no transcurre.

Entonces podemos decir que, así como las diferentes nociones de lo que fue, es y será parten del mismo Ser, el Dios Altísimo, de la misma manera lo que ocurrió, ocurre y ocurrirá está sujeto a quien no tiene ocurrencia, al que siempre ha sido.

Sé que esto suena sumamente difícil, pero en realidad no lo es, sino que es la impresión que da cuando uno habla de conceptos tan poco concretos como la cultura. En los siguientes tratados, intentaré hablar sobre implicaciones más prácticas de el entendimiento de la vida eterna ahora.

Gozo en Su reposo,

A&R

9.6.06

Eternidad en Nuestros Testimonios

Usualmente pensamos en nuestros testimonios como una serie de eventos sucesivos. "Estuve mal, luego creí, ahora estoy mejor (un poco)". El valor de un testimonio parece depender de la curva que crea esa sucesión de eventos. Es decir, si la curva va hacia arriba, con los eventos posteriores siendo más climáticos, más increíbles, más esplendorosos que los anteriores, entonces decimos que es un buen testimonio. Si el último evento de la lista es algo "malo", entonces pensamos que es un mal testimonio, o que el testimonio aún no tiene fin, hay que esperar a ver qué sucede . . . o en el peor de los casos, hay poca fe de parte del hermano, o está en pecado, algo malo hizo, algo así como lo que decían los "amigos" de Job.

Recuerdo que una vez tuve la osadía de pedir la palabra en la congregación para dar un testimonio. Me paré allí y anuncié a todos que había perdido mi trabajo, y que no tenía otro en vista, y que además mi esposa había perdido el bebé que esperábamos. Les dije a todos que me sentía feliz, en paz, porque sabía que mi felicidad no pendía de este ni de ningún otro evento, sino de la vida eterna que ya poseo. Aún recuerdo las caras del amado redil, no dijeron ni pío, no estaban seguros por qué hablaba de algo "negativo", cuando todo durante el servicio debe ser bonito, se supone, dicen ellos.

Para no dejarles despistados con lo que me sucedió, a las dos semanas ya tenía un trabajo mejor, y al año y 3 meses nació mi hijo Seth Elí. Dirás, "¡Oh, pues es un buen testimonio entonces!" Bueno, sí, pero no porque ocurrieron esas cosas al final. Yo entiendo que esas cosas son sólo manifestaciones en el plano temporal de lo que ES, el hecho de que Dios esté por mí, como hijo suyo que soy. Es como el hecho de saber que mi esposa me ama. El momento en que ella me da un beso no me confirma que ella me ama, pues yo ya sabía eso con certeza. El beso es simplemente una manifestación de lo que ya era un hecho. (Por supuesto, la analogía no corresponde perfectamente ya que mi esposa sí me empezó a amar un día, y Dios no empezó ningún día . . . pero esto lo desarrollo más adelante).

Entonces, vemos que cuando miramos atrás por el lente de la eternidad, se pinta una escena increíble, donde lo posterior no es sólo consecuencia, sino muchas veces hasta causa, de lo anterior, y la mayoría de las veces ninguna de las dos. La vida eterna no está atada a los "resultados", a las "consecuencias", sino más bien a la comunión eterna con el Altísimo.

Traigo este punto porque siento que la iglesia hoy se ha hecho esclavo del tiempo. Es decir, pasamos demasiado tiempo hablando sobre cómo Dios nos sacará adelante de alguna situación en que estamos viviendo, cómo Dios un día nos dará "el éxito", etc.. Con esto no estoy impugnando la fidelidad de Dios, para nada; lo que estoy diciendo es que ese no es el punto de la vida eterna ahora. Por supuesto, para los que niegan esta idea, y en cambio afirman una "entrada a la vida eterna" sólo después que nos morimos, consistentemente deben girar su vida en torno a esperar aquel momento preciado, su fecha de expiración.

Hace unos meses fui a varios servicios funerales de la partida de una querida hermana de la congregación. Mis condolencias fueron más por las teclas que por el habla, ya que en ambos servicios toqué el piano. Sin embargo, aunque no pretendo que por las emociones de un funeral todo lo que se diga sea teológicamente certero, me quedé asombrado con muchas de las cosas que la gente decía para consolar a los familiares: "ya ella está en la presencia de Dios", "ella está mejor que nosotros", "ahora entró en su vida eterna", "en estos momentos está recibiendo su recompensa" . . . ¿Seguro? ¿O sea que Dios es menos presente aquí, aún cuando El me adoptó como Su hijo por Su gracia, y vive en mí? ¿O sea que Dios nos salva para que pasemos por 70 u 80 años de cosas "menos mejores", para que sólo luego venga lo bueno de verdad? ¿O sea que en realidad no tengo la recompensa neo-pactual prometida a Israel, y que por tanto el Padre todavía no se ha olvidado de mis pecados? ¿O sea que el hecho de que el Padre se olvide de mis pecados, el poder habitar en Su presencia, y el andar en la voluntad y la soberanía Suyas depende de que mi corazón deje de latir? Si es así, ¡un ataque al corazón es la bendición más grande del mundo!

Me rehuso a pensar de esta manera, simplemente no me hace sentido en vista de lo preciosa que es mi comunión con Dios, y no me estoy refiriendo a un evento o secuencia de eventos en mi vida. Me refiero a mi paz y mi reposo en el Eterno, que nunca ha cambiado, aunque yo personalmente pueda estar agitado, nervioso, atemorizado. Cuando miro hacia El, me doy cuenta de que nunca se ha ido de mi lado, y en esas ocasiones en que he estado nervioso, enojado, atribulado, lo que sea, sé que esa Mano está ahí como siempre lo ha estado, aún en tiempos en que lo he querido ignorar, o cuando simplemente no estaba enterado. Como dijo alguien una vez, "si sientes que Dios está alejado, trata de ubicar en donde estás y por qué te fuiste de donde estabas, ya que El no ha sido quien se ha movido".

Me parece muy interesante que la mayoría de las personas quienes hablan de su testimonio usando el modelo "antes y después" (por ejemplo, "yo antes estaba triste, ahora estoy feliz", etc.) siempre hablan del "después" en contraste con el "antes". Es decir, su estado posterior es explicado en contexto y en contraposición del anterior, de modo que si el anterior no existiera, el posterior carecería de valor o impacto.

La razón por la que esto me parece tan interesante es porque usualmente se habla de la "vida vieja", "vida de antes", "cuando estaba en el mundo", como algo que queda olvidado, "ya nací de nuevo", "las cosas
viejas pasaron" (usando un verso que nada tiene que ver con dar testimonios). Sin embargo, irónicamente continúan hablando sobre su "vida vieja" en contraposición con la nueva. Por ejemplo, tengo un hermano querido que cada vez que tiene la oportunidad de hablar en su congregación, siempre saca a la luz la década que estuvo encarcelado "cuando estaba en el mundo, pero ya el Señor me sacó de todo eso, ya me puedo olvidar de eso", y en la siguiente oportunidad, vuelve a hablar de lo mismo. A fin de cuentas, nadie se olvida de eso.

¿Y por qué olvidarse? Si vivimos en la eternidad, significa que todo nuestro tiempo, absolutamente todo, aún lo que nos avergüenza, nos conduce/condujo/conducirá hacia el rostro de Dios. El proceso de nacimiento siempre lleva dolores de parto, que son tan significativos como el bebé que sale del vientre. Recuerdo en las dos ocasiones que estuve con mi esposa en la sala de parto, cada grito de dolor de ella era una señal de que todo estaba normal, de que estaba viva, de que la cosa iba avanzando. Si podemos verlo así, también podemos ver nuestra "vieja vida" como dolores de parto hasta que entramos en la "nueva", en el "nuevo nacimiento".

Todo esto para postular que, aunque nos sería imposible relatar nuestro testimonio de otra forma que en una secuencia de eventos, no creo que sea inconcebible (especialmente para los que tenemos la mente de Cristo, el eterno) comprender que nuestra vida ha sido / está y continúa siendo arropada en la eternidad, y por esto, lo importante es observar la mano de Dios moviéndose atemporalmente en todos nuestros aspectos de la vida. Dios no me ama más ahora que antes, sólo porque estoy feliz y antes no lo era. Dios me amó tanto que dio Su Hijo 2,000 años atrás (!!!), y me tuvo paciencia a través de todas mis necedades (incluso cuando le desafié y le dije que no quería nada que ver con El), hasta llegar a donde estoy hoy. Y sé que mañana será completamente igual, puedo contar con eso.

En Su reposo,

A&R

8.6.06

La Vida Eterna en el Presente

"La muerte no es un evento en la vida; nosotros no vivimos para experimentar la muerte. Si tomamos la eternidad, no como una duración temporal infinita, sino como atemporalidad, entonces la vida eterna pertenece a aquellos quienes viven en el presente."
Ludwig Wittgenstein

Mientras meditaba en la vida eterna (gracias a Wittgenstein, quien en tiempos anteriores me hizo meditar sobre la inexistencia del color verde rojizo), encontré esta galería de fotos. Es por un fotógrafo quien volvió a tomarle fotos a sujetos a quienes había fotografiado 20 años antes. De esta forma, logra capturar en un sólo instante dos décadas de tiempo.

Muchas veces, lamentablemente, caemos en creer que la vida eterna es una enorme cantidad de tiempo que nunca se acaba, días tras días sin parar. Consistentemente con esta idea, al pensar en el atributo de eternidad de Dios, pensamos secretamente que El es una persona muy pero muy anciana, pero quien nunca envejece.

Para mí, la eternidad es como lo que hizo este fotógrafo, pero imagínense todos los años juntos en una sola foto. Es decir, con una sola mirada pudiera ver mi primera cuna y mi ataúd a la vez. Pudiera ver a Adán y a Cristo en una sola escena. Pudiera ver el mar rojo cerrándose con la II Guerra Mundial de trasfondo, y más atrás a Napoleón cabalgando. La idea no es la anacronía, sino la atemporalidad, como bien lo dijo don Ludwig.

Si es así, entonces la "vida eterna" no es algo que empieza después que me muero. De hecho, no es algo que empieza, ya que la atemporalidad carece de principio (de ahí a que nunca se nos ha dicho que la vida eterna será algo completamente nuestro, siempre será un regalo, una cualidad de Dios aplicada a nosotros).

Ahora bien, ¿qué implica esto para nuestra vida? ¿Cómo se vive una vida "eterna" ahora? ¿Cómo se vive una vida atemporal, cuando todavía envejecemos, cuando el reloj continúa avanzando aunque no lo queramos? Voy a tratar de meditar un poco más sobre esto, y a traer más de lo que pienso sobre el tema.

Paz,

A&R