La Lógica y las Palabras
"Supongamos que una persona inteligente y reflexiva empieza a leer a Mateo. Se topa con las palabras genealogía, Abraham, engendró, catorce, y así por el estilo. Luego percibirá que cada oración, y de hecho cada palabra, en la Biblia depende de la ley lógica de la contradicción para su inteligibilidad. Sin esta ley, cada palabra tendría un número infinito de significados: "David" no sólo significaría "Moisés" y "Judas", también significaría "honda", "piedra", "átomo", y "máquina de escribir". Y "Dios" significaría "el diablo".
Aparte de la lógica, un sustantivo significaría lo que no significa; y si una palabra significa todo, también significa nada. Para que pueda significar algo, una palabra debe también no significar algo más. No hay significado sin la ley de la contradicción. Por tanto, al adquirir el conocimiento de que a Dios se le puede conocer, la criatura racional de Dios, hasta el punto que pueda escapar los malos entendidos y falacias de los efectos noéticos del pecado, tiene que usar las leyes de la lógica.
[...] ¿Cómo podemos saber que a Dios se le puede conocer, o que es omnisciente, sin utilizar las leyes racionales de la lógica? Si no utilizamos (primero) las leyes de la lógica, ¿cómo pudiéramos saber una sola cosa sobre Dios? Y "primero" es una palabra equivocada, ya que conocer a Dios y utilizar la lógica es el mismo hecho idéntico."
-Gordon H. Clark, God's Hammer
