7.8.07

La Neo-Ortodoxia y el Tiempo

Finalmente, aunque no como conclusión, una visión en estos tiempos se ha vuelto influyente que, en vez de negar la distinción entre el tiempo y la eternidad, la enfatiza vigorosamente. Quizás se pudiese anticipar que el presente ensayo le dé una bienvenida calurosa a tales énfasis. Sin embargo, mientras que la presente tesis defiende una distinción radical entre el tiempo y la eternidad, no se deduce de esto que toda teoría sobre la eternidad sea completamente Bíblica. La visión a la que ahora nos referiremos fue introducida a la teología moderna por Soren Kierkegaard y elaborada o modificada por tales autores como Martin Kahler, Karl Barth y Emil Brunner. Estos eruditos combinaron su visión acerca del tiempo y la eternidad con una visión particular de la historia. Algunas de estas implicaciones históricas deberán ser mencionadas, pero la preocupación principal es la confrontación o el encuentro del hombre temporal con el Dios eterno.

El tema de enfoque con respecto a la historia es su relativismo. La erudición constantemente da marcha atrás a su recuento de las épocas pasadas, y este proceso nunca termina. Por tanto, no existe certeza acerca de los eventos históricos. Pero, arguyó Kierkegaard, la vida eterna no puede depender de un proceso de aproximación sin fin. La salvación no puede depender de la historia. Cerca del fin del siglo diecinueve, Kahler intentó mostrar cómo un Cristianismo vivo puede sobrevivir la pérdida de una base histórica. La pregunta principal de Kahler fue. ¿cómo puede la Biblia ser revelacionalmente normativa cuando la crítica muestra que es históricamente poco fiable? Al responder a esta pregunta, Kahler inventó la distinción entre der historische Jesus, quien no es de gran importancia, y der geschichliche Christus, quien es el objeto de la fe y el contenido de la predicación.

Emil Brunner, en su anterior obra, Der Mittler, limita la revelación a un momento instantáneo en el tiempo. La eternidad no puede extenderse de un momento a otro momento sucesivo. Consistentemente, Brunner añade que las palabras de Cristo, aún si las supiéramos, ya que tomaron tiempo para pronunciarse, no son de importancia decisiva para la fe Cristiana. Aún siendo consistente, Brunner no podría continuar por esta vía consistentemente. Necesariamente debe hacer referencia y asignar importancia a tales cosas como la Oración del Señor (o Padre Nuestro) y la crucifixión. Permitamos que diga que la eternidad no puede ser una cantidad de tiempo, que la revelación es la intersección de una línea que viene senkrecht von oben, que la fe no tiene puede tener un sostén ni un objeto histórico; no obstante, esta dialéctica tiempo-eternidad es tan dolorosamente anti-Cristiana, que Brunner en sus posteriores obras se ve forzado a decir, "Nur wenn Christus auf dem Hugel Golgotha- Sólo si Cristo fue realmente, en el sentido de un evento temporal-espacial, crucificado en el monte del Gólgota, puede ser nuestro redentor" (Offenbarung und Vernunft, 278). No debe sorprendernos que la reintroducción de un mínimo de historia Cristiana a su material le obliga hacia una epistemología torturada. No sólo debe distinguir entre una verdad-eso y una verdad-tú, sino que también debe explicarnos cómo una persona como historiador puede negarse a aceptar la crucifixión como un evento real, aunque esta misma persona como hombre de fe esté seguro de que haya ocurrido tal evento. Más aún, también deberá hacer del recuento de la crucifixión, un recuento que cualquier persona puede comprender simplemente leyéndolo, una señal hacia alguna otra esfera del ser no-inteligible, tal que ninguna persona pudiese entenderla. De hecho, es este último punto el que describe la fatalidad de la teología dialéctica o neo-ortodoxa. La eternidad de Dios se entiende de tal forma que lo describe como "Totalmente Otro". Brunner insiste que "Dios y el medio de la conceptualidad son mutuamente exclusivos." En otro lugar, él llega tan lejos como decir que, "Dios puede, cuando así lo desea, hablar su palabra aún por medio de doctrinas falsas."

Obviamente el resultado de todo esto es hacer que Dios sea completamente no-conocible. La frase "Totalmente Otro" es una negación de la imagen de Dios en el hombre, con una notoria confusión en la antropología como en la soteriología. Más aún, si lo que Dios dice es o puede ser falso, no pudiera haber ninguna palabra certera de profecía. Y si Dios y el medio de la conceptualidad son mutuamente exclusivos, no tiene caso tratar de pensar sobre Dios, ni tampoco la producción literaria de Brunner ni este ensayo vale más que el papel sobre el cual está escrito.




(de "Time and Eternity", por Gordon Clark)


[Continúa . . . ]

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