23.3.05

¿Juzgar Al Que Está Fuera... o Planchar el Vestido de la Novia?

Todos mis fieles lectores (o sea, ustedes dos) saben que tengo mucho que no escribo sobre mis reflexiones. Usualmente es porque estoy muy ocupado, o porque lo que tengo en la mente lo expongo en los programas de "The Narrow Path" a los que he estado llamando (y los cuales coloco siempre los enlaces acá). Aquí hago un aporte para reanudar el propósito original de este espacio.

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Anoche participé en la reunión de grupos pequeños que usualmente sostenemos cada dos martes. El tema a discutir era acerca de cómo proteger a la Iglesia de posibles problemas. Entre esos problemas, nos tocó discutir un rato sobre los chismes. Empezamos definiendo qué eran los chismes, hablando del modo en que nacen, entre otras cosas.

Una de las hermanas pidió la palabra para contarnos acerca de una vecina chismosa que tenía. Su experiencia me pareció graciosa, pero no consideré que era relevante al tema en sí.

Inmediatamente después, otra persona aportó otra experiencia acerca de una vecina chismosa, también graciosa, pero igual de irrelevante. Ya a este punto empecé a sentir el cosquilleo que usualmente me da cuando estoy en algo que está perdiendo el enfoque. Cumplí con no interrumpirle, pero mi intención (como moderador que soy) era de tomar la palabra inmediatamente aquella experiencia terminara de ser relatada, y tratar de traer de nuevo el tren a sus carriles.

Tan pronto esa persona terminó, otra persona pidió la palabra. Yo le dije, "te daré la palabra, pero por favor sé breve, quiero que volvamos al tema". ¿A que no adivinan? ¡Una historia más sobre una vecina chismosa! Me sentí frustrado por un momento, pero no sabía exactamente por qué. Total, si estábamos hablando sobre algo que estaba mal, ¿no aportaba al tema el mostrar ejemplos, sin importar quién lo había realizado?

Pero hoy me di cuenta de que el hablar - o siquiera pensar - sobre lo mal que están los no-Cristianos no aporta absolutamente nada.

Escuchando una edición vieja de "The Narrow Path", hicieron referencia a unos versos bastante aplicables:


1Corintios 5:12-13 "Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia ? Pero Dios juzga a los que están fuera. Expulsad de entre vosotros al malvado."


(Como diría mi pastor, si no pueden decir "Amén", digan "OUCH" . . . )

Me di cuenta de que tantas, tantas veces nos enfocamos en lo mal que está el mundo allá fuera, tanta maldad, tantos errores, tantos pecados, y nos olvidamos de que a nosotros NUNCA se nos ha llamado a juzgar a los que no son Cristianos, y sin embargo estamos obligados a preocuparnos por nuestro comportamiento, así como asistir en el de nuestros hermanos en la fe. ¿De qué nos vale - parafraseando al mismo Jesús - tratar de sacar aserrín del ojo ajeno cuando el nuestro tiene un taller completo de carpintería? ¿O salir a barrer la casa del otro cuando la nuestra está llena de polvo?

Si bien es cierto que debemos ser luz del mundo, no creo que esto incluya el desencantarnos más de la condición del hombre natural sin Dios. A fin de cuentas, nosotros sabemos muy bien lo mal que está el hombre sin Dios, si no por las Escrituras, lo sabemos por el testimonio de nuestras propias vidas. Todos sabemos de dónde hemos salido, y donde estamos ahora. Debemos comprender de una vez por todas que lo más natural que hace el hombre natural es comportarse como tal.

¿Qué daría más luz a un mundo perdido? ¿El que les estrujemos en las caras lo mal que están, o el que nos presentemos como lo que deberíamos ser, un Reino que cada vez se hace mejor y mejor, que toma a la lacra de la sociedad y por medio de la misericordia la vuelve en un ente valioso, que siempre ofrece una oportunidad al que está caído, necesitado, en tinieblas? Yo pienso que en vez de ofrecerle al mundo razones por las cuales nunca pudieran ser parte de este Reino, nos preocupemos mejor por plancharle el vestido a esta novia antes de que venga el día de la boda, pues bastante estrujada y desaliñada que está.

Estoy totalmente convencido de que como Cristianos, perdemos el tiempo en dedicar siquiera un sólo segundo hablando sobre algo malo que vemos fuera de la Iglesia, pues Dios no está buscando en nosotros ayudantes para hacer Su juicio, y mejor dedicamos el tiempo siendo humildes y dedicándonos a la porción que nos toca.

A&R


Apocalipsis 19:7-8 "Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino. "

2 comments:

alexsalamanca said...
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alexsalamanca said...

Estoy de acuerdo. Pienso que aveces perdemos mucho tiempo preocupandonos por las cosas malas que hacen las personas del mundo cuando en realidad es normal que las hagan y en vez de sorprendernos y juzgarlos deberiamos estarlos amando, mostrandoles el camino verdadero.
Pienso que el problema radica en que no estamos estudiando lo suficiente la biblia ni poniendola en practica. Si la estudiaramos como deberiamos, pienso que cada vez amariamos mas y juzgariamos menos, ahi en verdad encontramos la solucion a todos nuestros problemas. Pienso que simplemente poner en practica lo que dice la biblia es la plancha perfecta para ese vestido de novia.