27.2.07

Amor + Razón + Verdad = Evangelio

Quisiera interactuar de forma crítica con algunos pensamientos expuestos por mi hermano Rafael Pérez, en su artículo "Evangelio: entre el amor y la razón" (por favor no deje de leer aquel escrito antes de seguir con este, ya que acá no incluyo una porción suficientemente extensa de aquello). Para empezar tengo que aclarar - ya que se suelen malinterpretar estas cosas como "intolerancia" o "mala fe" - que esto no afecta en nada el amor fraternal que le tengo a Rafael, ni mi opinión sobre él en lo más mínimo. En pasadas ocasiones él mismo ha sido el primero en apreciar mis contrapuntos, por lo que tomo su generosidad una vez más (y las veces que sean necesarias, hasta que él sea quien me deje de tolerar).

De plano hay que aclarar que hago una marcada distinción entre las impresiones y experiencias personales de Rafael - que por ser subjetivas, no tengo el derecho ni la capacidad para evaluarlas - y sus expresadas nociones generales sobre la fe que ambos compartimos. Es a esta última categoría a la que mis comentarios se remiten exclusivamente.

En su escrito, Rafael ofrece cinco razones por las que él considera imposible que podamos comunicar a Cristo de forma racional. Citaré cada una de sus razones, seguidos por un breve comentario.

  1. El evangelio no es lógico. Tan simple como eso. Es imposible que alguien pueda razonar el amor de Dios o llegar a comprender lógicamente las motivaciones del mismo.
Si el evangelio no es lógico, ¿significa entonces que es ilógico (ya que lo opuesto de lo lógico es, necesariamente, lo ilógico)? Es decir, ¿no se le pueden aplicar las leyes de la lógica para evaluar la validez de sus proposiciones? Por ejemplo, en un evangelio ilógico, pudiéramos predicar que Cristo resucitó de entre los muertos, y predicar que Cristo no resucitó de entre los muertos. Es una contradicción, pero no importaría. Ambas proposiciones contradictorias pueden ser verdaderas a la vez en un evangelio ilógico. ¿Es este tipo de razonamiento lo que debemos aprender a aceptar?

Problemático para Rafael es que la frase "el evangelio no es lógico" es en sí una proposición lógica. De hecho, cualquier afirmación que haga, aún sea sobre su experiencia personal, estará enmarcado en un lenguaje lógico. De lo contrario, nada de lo que diga tendrá sentido.

2. Cuando dos ideas opuestas y radicalizadas se encuentran la tendencia no es abrirse al dialogo, sino cerrarse, para no ser convencido. Si lo dudan, presencien la discusión entre dos personas de diferentes creencias sin tomar parte. Cada uno se esfuerza en atacar y defender; vencer al contrario y evitar ser arrastrado.
El problema de usar esto como razón es que, que si bien es cierto que se da con frecuencia este caso (aunque sostendré que no tiene que ser así necesariamente, por ejemplo mi relato en "Un Almuerzo de Tres Paradigmas" 1ra parte y 2da parte), este hecho no arroja como conclusión el que la fe no pueda ser comunicada racionalmente.

Esto es como decir que los padres no deben reprender a sus hijos, porque muchos padres suelen terminar maltratándolos físicamente. En un mundo normal, en vez de conceder esta falaz correlación, usualmente evaluaríamos las instancias particulares en que la interacción ha dado como fruto el resultado no deseado, y alteraríamos los factores que provocaron esos resultados como consecuencia necesaria. Basado en esto jamás concluiríamos que los padres no deban reprender a sus hijos.

Y entonces, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con la observación que Rafael hace? ¿Por qué extirpar el asunto completo de raíz?

3. La intelectualidad es una barrera demasiado grande. Si el amor no llega primero, es casi imposible que alguien reconozca a Cristo delante de nosotros, pues aunque se sienta atraído, hacerlo, significaría humillarse ante su oponente.
¿En qué sentido es la intelectualidad "una barrera demasiado grande"? Esta es una idea sumamente peligrosa, de la cual muchos han capitalizado para abusar de la iglesia. Sólo señalo este hecho porque me extraña muchísimo leer esto en un escrito de Rafael, conociendo sus reacciones ante este hecho.

Creo que Rafael debió decir que el mal uso de la intelectualidad es una barrera demasiado grande para comunicarnos, como también se puede decir que el mal uso del correo electrónico es una barrera demasiado grande para el mismo fin. Pero eso no significa que tengamos que abandonar el correo electrónico, sino empezar a utilizarlo de la forma correcta. Lo mismo va para el intelecto.

Rafael parece presuponer que el amor y el intelecto son antitéticos, o que uno obra en detrimento del otro, ya que no nos da ningún indicio de que considera la posibilidad de que ambos coexistan. No sólo afirmaré que ambos pueden coexistir, sino que sostendré que desde la óptica Cristiana, el intelecto necesariamente y siempre debe estar basado en el amor. Sin embargo, el parámetro del verdadero amor no es deducido por un sentido común (que por cierto, no existe), ni por lo que sentimos es correcto en un momento dado, sino que lo determina Dios completamente... y nosotros llegamos a comprender esa noción por medio de nuestro intelecto.

Me luce que Rafael ha tenido una idea sumamente errada de lo que es la apologética Cristiana. Si mi propósito como apologeta ha comunicado, siquiera por un momento, que la admisión de la validez de mis argumentos debe provocar una humillación de la otra parte ante mis pies, entonces algo he comunicado muy muy mal. Ahora bien, si da como fruto una humillación ante Dios, y a la persona simplemente no le gusta, eso queda entre la persona y Dios. Ya se nos ha dicho que el evangelio que conduce a la salvación provoca tristeza y dolor (2 Cor 7:9-10), por lo que no deberíamos sorprendernos. Sostendré con Pablo que provocar ese tipo de dolor es una acción que provoca gozo, y está basado en el amor.

4. Dejar sus planes y seguir a Cristo es una decisión que crea incertidumbre. Todas las personas descansan en unas estructuras de creencia, valores y suposiciones que han creado a través de los años, solo el amor de Dios, que cubre las personas y les da confianza, puede ayudarlos a tomar esa decisión.
Estoy totalmente de acuerdo con Rafael en este punto. Sin embargo, es irrelevante para probar la imposibilidad de comunicar a Cristo racionalmente. Para que funcione, Rafael necesita probarnos que su concepto de "amor de Dios" está completamente carente de racionalidad. Esto es, a menos que Rafael esté obrando sobre conceptos meramente humanos sobre "amor" y "racionalidad". Si es así, entonces comprendo su problema, pero en ese caso no está bien expresada la proposición que pretende sustentar con razones.

En todo caso, a él es a quien le toca comunicar mucho más, antes de que consideremos que esto tiene sentido.

5. A diferencia de un electrodoméstico o un carro, que se puede adquirir conociendo sus características (voltaje, consumo, funcionalidades; velocidad, seguridad, capacidad), el cristianismo es un viaje donde no siempre sabemos cual es el próximo paso. El cristiano no recibe un mapa con toda la información sobre los próximos destinos, sino que tiene que depender de Dios todos los días para llegar a puerto seguro. Nadie, en su sano juicio, se involucra en un viaje como ese. Aquí lo único que tenemos es confianza, la cual no depende de conocer
las curvas del camino, sino en creer en la capacidad y las buenas intenciones de quien nos llamó a caminar junto a Él.

Es cierto que rara vez podemos describir el próximo paso en el camino, pero la apologética (por lo menos la de orden presuposicional) no busca hacer esto, sino describir el primer paso del camino. Los oponentes a la fe Cristiana no es que estén perdidos en el camino, sino que ni siquiera lo reconocieron, o eligieron otro camino errado por el cual andar. La labor del apologeta es atacar el punto de origen, no conjeturar sobre la trayectoria.

Por tanto, es falaz afirmar que el que no conozcamos la trayectoria completa implica que no debamos presentar un punto de origen verdadero, ni reconocer que una persona haya elegido uno equivocado.

Curioso es que Rafael y yo estamos de acuerdo en que el camino se basa en la confianza, y en aquella basada en una Persona. Queda como un misterio para mí cómo una persona logra alcanzar conocimiento de esa Persona sin utilizar su mente (o sea, sin que se le comunique a Cristo de forma racional, ya que según Rafael esto es imposible).

Rafael cierra su artículo diciendo:

El terreno ideal para compartir nuestra fe no es el razonamiento o enfrentamiento directo entre contrarios, sino amar primero y discipular (enseñar) después. La gente no vendrá a Cristo por mucha información que le demos, vendrá porque será atraída por su amor. Quizás sea esta la diferencia más grande entre Cristo y nosotros y el factor que lo hizo tan atrayente: Cristo amaba primero —sin importar la situación de la persona— e instruía después. Dejemos de apuntar a la cabeza y apuntemos a los corazones.
Puntos breves acerca de esta conclusión:

a) De nuevo, Rafael presupone que el amor y el discipulado no pueden coexistir, al decir que uno debe ocurrir después del otro. ¿Cómo está tan seguro de esto?

b) Rafael asume que comunicar a Cristo racionalmente es igual a "dar mucha información". Entiendo que esa haya sido su experiencia pasada, pero él por lo menos debería permitir la posibilidad de que se pueda comunicar racionalmente con poca información (presuposicionalmente).

c) Rafael generaliza la vida de Cristo, diciendo que siempre amaba primero y que instruía después. De nuevo, al forzar estas nociones dentro de una sucesión de eventos separables y distinguibles en el tiempo, me pregunto, ¿por qué Rafael piensa que Cristo no instruía en amor, ni que amaba con instrucción? Prefiero pensar que ambas estaban siempre integralmente unidas. El amor era fundamento de todo lo que hacía, pero, siendo el Logos mismo (Juan 1:1), absolutamente cada una de sus acciones eran a la vez instructivas.

Quisiera cerrar con una cita de C.S. Lewis, dedicado especialmente con amor [ ;) ], y traducido por este servidor. Un poco larga, pero digna de ser leída:
"Debemos defender el Cristianismo mismo - la fe predicada por los Apóstoles, atestiguado por los Mártires, incorporado en los Credos, expuesto por los Patristas. Esto debe ser claramente distinguido del conjunto de lo que cualquiera de nosotros piense acerca de Dios y el Hombre. Cada uno de nosotros tiene sus énfasis individuales; cada uno sostiene, aparte de la Fe, muchas opiniones que le lucen que son consistentes con ella y verdaderas e importantes. Y quizás lo son. Pero como apologetas no es nuestro asunto el defender eso. Estamos defendiendo el Cristianismo, no "mi religión" [. . . ]

Una distinción claramente sostenida entre lo que la Fe realmente dicta y lo que a usted le gustaría que hubiese dictado o lo que usted entendió o lo que a usted personalmente le parece útil o probable, fuerza a su audiencia a darse cuenta de que usted está tan atado a su propia data tal como el científico está atado a los resultados de sus experimentos; que usted no sólo está diciendo lo que le gusta. Esto inmediatamente les ayuda a comprender que lo que está siendo comunicado es un asunto sobre hechos objetivos - y no mero gas sobre ideales y puntos de vista.


La nueva verdad que usted no conoce y que debe conocer, por su misma naturaleza, debe estar escondida precisamente en las doctrinas que a usted menos les gusta y menos comprende. Es lo mismo acá que en la ciencia. El fenómeno problemático, que no cabe dentro de las teorías científicas actuales, es el fenómeno que compele a la reconsideración y nos lleva a un nuevo conocimiento. La ciencia progresa porque los científicos, en vez de huir de tales fenómenos problemáticos o callar ante ellos, están constantemente buscándolos. En la misma forma, habrá progreso en el conocimiento Cristiano sólo en la medida en que aceptemos el reto de las doctrinas difíciles o repelentes. Una Cristiandad "liberal" que se considera libre de alterar la Fe cuando sea que la Fe le parezca perplejante o repelente debe terminar completamente estancada. El progreso sólo se realiza a través de un material resistente."

(C. S. Lewis, "Christian Apologetics," ("Apologética Cristiana") en sus ensayos titulados "God in the Dock: Essays on Theology and Ethics", ed, Walter Hooper (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1970), pp. 90-91.)


Gozo en Su reposo,

A&R

Actualización: Rafael ha respondido a una porción de mis comentarios en su blog, y allí hemos continuado la conversación. Por favor lea a partir de este comentario, y así puede darle seguimiento a este diálogo.

6 comments:

El Perro said...

Bien, será que siempre ves las cosas desde el punto de vista de la "lógica" pero las conclusiones no son taaaan diferentes.

Es cierto el amor, la razón y la verdad son igual al evangelio, sin embargo quizá porque nuestras iglesias se han llenado de "razón y verdad" muchos reaccionamos en busca del amor.

Estoy de acuerdo contigo en que los primeros creyentes persistian en la enseñanza de los apóstoles pero también "en la comunión unos con otros"... entonces cuando esto sucedia, El Señor añadía a la Iglesia los que habían de ser salvos...

Bendiciones!

Alexander Rodríguez said...

Mi querido hermano canino,

Las conclusiones no son tan diferentes, por algo será, no? ;)

De nuevo, mi hermano, fíjate que no estoy abogando por el énfasis de la razón en detrimento del amor. Para nada, estoy hablando de algo muchísimo más trascendental: la simbiosis entre el amor y la razón.

Por supuesto que las iglesias que han buscado "razón y verdad" en completo abandono del amor han fracasado, e inevitablemente continuarán fracasando. No obstante, igual sucederá con las que abracen el amor en abandono de la fe y la razón, o que continúen haciendo una diferenciación entre ellas, como si fueran dos departamentos diferentes.

En tu último párrafo, describes perfectamente la simbiosis en que estoy insistiendo: "enseñanza", pero también "comunión", armonía perfecta. Las dos cosas siempre irán de la mano, y no hay por qué avergonzarse de ello.

Adelante, amemos según el conocimiento de Dios que se nos ha otorgado, y aumentemos el conocimiento en amor a Dios y a nuestro prójimo.

En reposo,

A&R

Monja Guerrillera said...

Alex, completamente en sintonia, aqui.
Otra vez las viejas y ficticias antinomias entre la fe, la razon, el espíritu, la mente, el amor??
Falta experiencia a veces y tiempo fisico vivido para comprender que algunas cuestiones en las iglesias "del corazon" no se terminan de superar a causa del miedo a la razón.

Rafael said...

Saludos Alex. Gracias por contribuir con la conversación. Comprendo que te sientas más a gusto compartiendo tu opinión en este espacio (quizás por ser muy extensa), pero preferiría que sigamos compartiendo allá, por las siguientes dos razones: 1) si fragmentamos la conversación en dos lados se pierde la secuencia y se hace difícil dar seguimiento: los hermanos de aquel no son edificados y los de este pierden el hilo. La otra es más personal que práctica: no tengo acceso a blogspot en la oficina; y aunque sigo todos mis blogs frecuentes usando Netvibes, no puedo comentar.

Perdona las molestias, pasaré a responderte allá. Un abrazo.

Alexander Rodríguez said...

Hola Rafa, entiendo y estoy de acuerdo con tus razones, pero como ves, sentí tu material merecía un comentario mucho más extenso que lo que usualmente es "ético" para un comentario al pie de un post.

Pero bien, ya que tuve la oportunidad de expresar ampliamente lo que pienso, sigamos allá.

Tu hermano siempre,

A&R

veldugo01 said...

Primero: estoy de acuerdo con Rafa, y creo que ya te lo expuse, en que la conversación no se fragmente por asuntos de malinterpretación...
Segundo, aquí está mi opinión, que ya discutimos: uno de los errores del DISCIPULADO es no invadir lo que la gente solia creer, esa vaina se queda ahi y años despues reaparecen como pesadilla porque nunca enfrentaste las falsas creencias sino que las dejaste e impusiste otras sobre esas (creo que hablamos sobre eso) y luego resulta que la gente hace una mescolanza de loq ue cree con lo que ahora cree y lo que creia, entiendes?
Ese era un problema que Jesús y algunos de los apostoles no tenian pues, Jesus predicó a judios y galileos, que ya tenian una base de la palabra que nosotros no tenemos, como gentiles digo. Asi que biblicamente no veras esa problematica, probablemente en Pablo pero no se da muchos detalles, y por ende nosotros entendemos el discipulado de una forma sin extrapolarlo a nuestra realidad: GENTE QUE DESCONOCEN LOS PRINCIPIOS QUE LOS JUDIOS CONNOCIAN Y QUE AHORA NECESITAMOS MAS DETALLES...
Si es cierto que el discipulado debe envolver el amor, también debe invadir el aspecto lógico.
Creo que el problema es que a los cristianos cuando algo nos falla nos vamos al otro extremo y cuando vemos que ese extremo harto a la gente o le falto algo nos vamos nuevamente al otro...
BALANCE!! decía el Sr. Miyagi, BALANCE!
Paz,
fausto