15.1.07

Nuevo Pacto UNO: Ley en el Corazón

"Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días," declara el SEÑOR. "Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré..." (Jeremías 31:33a)

En el primer componente del Nuevo Pacto citado por el profeta, vemos una realidad que aún hoy día nos es difícil de entender, o incluso aceptar. Dios expresa claramente que su propósito es colocar la ley directamente en el corazón de su pueblo.

Empecemos observando la dimensión "no como aquel pacto" de esta porción. Todos sabemos dónde estaban escritas las leyes en el antiguo pacto, el pacto entregado a Moisés al salir del desierto: estaban escritas en tablas de piedra. Observen la dicotomía:

Escrito en piedra -- Escrito en el corazón

Esta dicotomía la podemos observar en las palabras del apóstol Pablo, cuando dice:

"Ustedes son nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres, siendo manifiesto que son carta de Cristo redactada por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos." (2 Cor 3:2-3)

Si seguimos leyendo el capítulo 3 de 2da Corintios, vemos cómo Pablo desarrolla esta dicotomía aún más lejos (sólo coloco acá mis recolecciones . . . al lector: puede leer ese capítulo usted mismo, y observar a qué me refiero):

Escrito en piedra -- Escrito en el corazón

Tinta -- Espíritu

Apariencia de suficiencia humana -- Suficiencia en Dios

Ministerio de muerte -- Ministerio de vida

Gloria pasajera -- Gloria mayor y permanente

Conocimiento velado -- Conocimiento revelado

Y en otros escritos, podemos ver las siguientes frases también contrastadas:

Vejez de letra -- Novedad de Espíritu

Circuncisión carnal -- Curcuncisión del corazón


Observando estas comparaciones, podemos comprender con más claridad cómo el Nuevo Pacto es en verdad diferente del Antiguo, un punto que enfatizaré un poco más adelante.

Por ahora fijémosnos en un aspecto notorio al comparar estas dos columnas, el aspecto empírico. El Antiguo Pacto era totalmente visible, mientras que el Nuevo es Espiritual (y por tanto, invisible). La trampa del Antiguo sistema era precisamente esta; al yacer ambos los requisitos como su desempeño en el plano visible, era fácil caer en la costumbre de pasar la lista de leyes, y de juzgarse a sí mismo y a otros basado en ese desempeño manifestado visiblemente.

El Nuevo Pacto, en cambio, transforma tanto la interacción con los demás, como también la introspección y devoción del creyente. Ya no tengo que hacer una inspección basado en una lista de mandamientos para conocer mi estado delante de Dios. Mi consciencia (es decir, la ley de Dios escrita en mi corazón) es suficiente para dirigirme. A esto mismo se refiere el apóstol cuando dice:

"Porque cuando los Gentiles, que no tienen la Ley, cumplen por instinto (hacen por naturaleza) los dictados de la Ley, ellos, no teniendo la Ley, son una ley para sí mismos. Porque muestran la obra de la Ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos..." (Romanos 2:14-15)

/>Una torcida comprensión de esta realidad llevaría a pensar que no hay ley (antinomía) o que cada quien es el que define su propia ley (autonomía). Sin embargo, la frase dicha por Dios "Pondré mi ley en ellos" tajantemente nos impide caer en estos errores, porque 1) sí hay ley, porque Dios dice que coloca una ley, y 2) Dios coloca una ley sobre una multiplicidad de personas, los que conforman Su pueblo del pacto, y 3) es Dios quien la coloca, y no es el hombre quien la define (2 Cor 3:5).

Una escuela de pensamiento dice que el contenido de la ley es totalmente igual a la ley Mosaica (Torah), sólo que como estará escrita en el corazón de los hombres, los hombres no tendrán otra opción que obedecer la Torah instintivamente. Por tanto, afirman estos, que como vemos (y verán por qué enfatizo la palabra "vemos") que los hombres aún no cumplen la Torah a la perfección, el Nuevo Pacto aún no ha llegado.

Fíjense como este razonamiento una vez más cae bajo el sistema empiricista del Antiguo Pacto. El error es continuar juzgando el desempeño de la Torah basado en lo visible. En efecto, los que razonan de esta manera están juzgando un sistema Nuevo y eterno bajo los mecanismos de otro diferente, temporal y perecedero.

Si la meta final de Dios era que continuáramos observando la Torah al pie de la letra, y que continuáramos discutiendo sobre quién la cumple y quién no, ¿para qué se molestaría en escribir leyes en corazones, donde nadie puede verlas, después de todo? Si la meta de Dios era extender el análisis empírico hacia lo nuevo, ¿por qué lo expresado nos habla en términos espirituales, y por tanto invisibles?

Creo que esto es más que evidencia suficiente de que mientras este pacto motiva a la introspección, nos aleja totalmente de la tendencia a medir y analizar pajas en ojos ajenos. No podemos juzgar si el Nuevo Pacto está aquí o no basado en el desempeño de los hombres.



En el siguiente post, pasaré a comentar sobre el siguiente componente, "Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo".


Gozo en Su reposo,

A&R

1 comment:

Fausto Liriano said...

Te fuiste en una!!!!! Apero!!
Hablamos cuando lo lea todo...
Fausto