16.10.10

En la Búsqueda del Equilibrio

Lo he visto ocurrir tantas veces, que puedo sentir el olor mucho antes de que la sopa sea colocada sobre la estufa.

Durante un conflicto de ideas entre los sujetos A y B, A odia tanto la postura de B que la malinterpreta, la tuerce, y la lleva al extremo. B señala que su postura ha sido mal-representada y pide que A se retracte. A veces B comete la falacia "et tu" y por igual crea un muñeco de paja de la postura del sujeto A (venganza dulce?). Ambos se señalan que se han llevado mutuamente a extremos falsos, y luego toca perder tiempo y energía arrastrando la carreta de nuevo al camino, a ver si pueden salvar la discusión de alguna forma
.
Según he ido madurando, me doy cuenta de que lo mejor es procurar el equilibrio en todo momento; es decir, no ser extremista con ninguna de nuestras posturas, pero tampoco llevar la interpretación de las
posturas ajenas a extremos innecesarios e injustificados.

Demasiadas veces, las personas ni siquiera entienden plenamente qué creen, por qué lo creen, ni las implicaciones de lo que creen. Con bastante paciencia y un poco de "beneficio de la duda" podemos desenterrar los motivos verdaderos de la otra persona, lo cual sería sumamente difícil hacer si sólo nos concentramos en empujar nuestros asumidos y preconcepciones.

La vía del equilibrio procura preguntar mucho antes de colocar el punto final. Puede ser que antes yo te dijera en blanco y negro lo que pensaba acerca de tus ideas. Ahora lo que intento hacer (y aún estoy practicando) es preguntarte, pedirte que me definas lo que estás tratando de decir hasta que pueda decir que te comprendo, hasta que luego me siento en la capacidad de ofrecerte mi franca opinión.

No sé si llamarle "tolerancia," ya que esa palabra hoy día puede que lleve una connotación muy distinta a lo que señala el diccionario, y no sé si estoy familiarizado con la vuelta actual del término. De todos modos, siento que por ahí va la cosa.

Si no estamos dispuestos a tener paciencia para comprender a la otra persona, en mi opinión, perdemos el derecho de emitir una opinión, prácticamente a sus espaldas. Toma mucha valentía y "fortaleza abdominal" sentarse y comprender a una persona quien tiene ideas con las que uno no se siente cómodo, mas criticar en modo anónimo es para puros cobardes.

Me parece que una de las razones por las que mucha gente opta por la vía de la interpretación extremista es porque está muy emocionalmente invertida en el tema particular del debate. Quizás se deja llevar de que su felicidad o tranquilidad depende del resultado de la discusión.

Lo sé porque a mí me ha pasado.

No obstante, he madurado un poco, y ahora comprendo que en la mayoría de los casos ni siquiera una gran discusión realizará una diferencia enorme en el universo de las ideas posibles. No estoy diciendo que no se deban discutir ideas, por supuesto. De nuevo, lo que señalo es que por esta razón, el invertirse emocionalmente en los conflictos de ideas es inútil.

Además, a fin de cuentas, la gente decidirá creer lo que realmente quiere creer (y este tema lo dejaré para ampliarlo en otra publicación, porque hay bastante de qué hablar).

¿Qué crees sobre esto? ¿Cuáles son los principios que te ayudan a mantener el equilibrio? Estoy muy interesado en tu opinión.

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