4.6.07

Parte 6 y Conclusión, Respuesta de Hitchens (ateo)

De: Christopher Hitchens

A: Douglas Wilson

Parte 6, conclusión

Quo warranto es una pregunta muy antigua, lo cual significa "¿basado en qué derecho?". Tu me pides mi "justificación" por un código de conductas correctas y persistes en equivocar mi respuesta como si fuese una evasión. Yo en cambio de pregunto basado en qué derecho tú asumes que una autocracia celestial es una garantía de moralidad, y lo que es más, basado en qué derecho tú escoges tu propia versión (Cristiana) de la moralidad como su fuese la única correcta. Todas las deidades han sido exaltadas por sus seguidores como la fuente del buen comportamiento, tal y como también han sido usadas como la excusa para el comportamiento inexcusable.

Mi respuesta es la misma de siempre: Nuestra moralidad evolucionó. Tal como lo hemos hecho nosotros. La selección natural y los intentos y errores nos han otorgado la vaga pero grandiosa concepción de los derechos humanos y algunos, aunque no todos, los medios para hacer que estos derechos sean coherentes y consistentes. Simplemente no existe la necesidad para la introducción de lo extráneo ni lo sobrenatural. LaPlace sólo fue uno de los que concluyeron que la religión es esencialmente irrelevante a las preguntas importantes: una opción si se decide escogerlo, pero una entre tantas. (Tengo que decir que tu recuento sobre él te hace sonar como el repulsivo Calvino, pero incluso el gran Isaac Newton y el aún más grandioso Alfred Russell Wallace fueron presas de todo tipo de confusiones supersticiosas mientras hacían sus descubrimientos maravillosamente humanistas.)

Parece que no hay otra salida fácil para discutir esto que en términos personales o individuales. Tú y yo no tenemos idea de lo que significa ser un sociópata—alguien a quien no les importan las demás personas excepto en las ocasiones en que les beneficien—o un psicópata—alguien quien deriva real placer en infligir miseria sobre los demás. Pero sabemos que tales persoonas existen, y que debemos guardarnos de ellos. Yo entiendo su existencia como parte de nuestra aleatoria evolución y nuestra similitud con una naturaleza que frecuentemente favorece al depredador. Tú no. De hecho, aparentemente tú adoptas la doctrina inmoral y suicida que aboga por el perdón para aquellos quienes nos destruirían. Por favor, ten cuidado de no perdonar a mis enemigos, o a los enemigos de la sociedad. Si tengo que llamar a esas personas "malvadas" (y encuentro que no tengo alternativas), yo no deduzco ninguna coexistencia pacífica de esa observación y no quisiera ver que tú seas tiernos hacia ellos cuando es mi vida o las de mi familia las que están en juego.

Volviéndonos hacia la sorprendente cantidad de virtud que puede ser encontrado en los seres humanos, de nuevo escojo no confeccionar un misterio donde ninguno existe. Dejando los pecados ordinarios a un lado—por ejemplo, yo no robo la propiedad de otras personas, y espero una restricción recíproca a cambio, y no perdono las ofensas cuando ocurren— pudiera mencionar algo que es particular a nuestra discusión. Cada cierto tiempo, en medio de un argumento, me encuentro lo suficientemente simple como para crear un punto barato o un punto que pudiera evocar un aplauso instantáneo de parte de una audiencia. Pero yo siempre estoy consciente cuando hago eso, o si tú aparentas la tentación de hacerlo, y yo intento (no siempre exitosamente) resistir la táctica, y me siento mal conmigo mismo cuando sucumbo. ¿Por qué lo hago? Sócrates llamaba a esta moderación el daemon; una voz interior que nos ayuda a auto-criticarnos. Muchos pensadores subsiguientes lo han definido en modos discrepantes, pero una definición es inferior a una comprensión.

Estoy feliz con entenderlo como un indefinible, lo cual es donde tú y yo nos distinguimos. Mi propia inclinación es entenderlo como una facultad humana sin en cual no pudiéramos haber—y esta vez no repetiré "evolucionado"—hecho ni siquiera el más pequeño progreso como homo sapiens. Tú crees que yo le debo este aviso interno a lo divino, y más allá aseveras que una intervención celestial hecha en los últimos dos mil años de la historia humana (un microsegundo de tiempo evolucionario) es el sello que concluye el asunto. Deberá excusarme cuando digo que tal creencia es, además de ser increíble, inmoral. Provoca que la acción correcta dependa de una apuesta altamente improbable en lo sobrenatural. Para enunciar el caso de otra forma, sugiere que sin un permiso celestial, tú mismo no estarías limitado en tus apetitos y no te importarían las demás personas. Sin importar lo horribles que muchas de tus opiniones me parecen, me niego a creer que, si tú perdieras tu fe, serías infame y egocentrista. Por el contrario, ha sido la religión la que ha provocado que muchas personas moralmente normales asientan a crueldades horrorosas, incluyendo la mutilación de los genitales de niños, la institución de la esclavitud, la repulsión a la sexualidad femenina, y muchos otros crímenes de los cuales el ateo promedio, sin ningú consejo celestial, se alejaría. Hazte la siguiente pregunta: ¿Pudieras mencionar una acción moral, o una palabra moral, hecha o dicha por un creyente que no pueda ser igualmente hecha o dicha por un ateo? Mi correo electrónico está disponible para cualquier lector que esté dispuesto a aceptar este reto.

Me gusta tu chiste sobre la reducción de la alegría a un espasmo (había un crítico solemne a P.G. Wodehouse quien definió la sonrisa con el término "contracción naso-labial"), pero creo que tú te decepcionas un poco con tu conclusión tipo Hallmark [una marca de tarjetas de felicitaciones en los EEUU, que son un símbolo de cursilería. - AR]. Me atrevo a decir que pudiera añadir a la lista de alegrías e incluso incluír uno o dos temas que el Cristianismo y otras religiones han hecho difíciles de discutir en público. Sin embargo, seleccionaré mi propia y reciente investigación del ADN, lo cual ahora puede ser secuenciada y analizada. Estaba perfectamente feliz con la "revelación" de mi propia similitud con otras especies y bastante inundado por la habilidad y precisión de aquellos quienes me permitieron hacerlo. Mucho ingenio y belleza e inteligencia fueron envueltos en la confirmación de mi estatus como un animal evolucionado, así como se requiere una gran medida de estupidez para negarlo continuamente.

Creo que estaremos mejor si no resistimos ante la evidencia que al principio pudiera parecer desagradable o inquietante, tal como estaremos mejor si rehusamos las conclusiones para los cuales no existen evidencias en lo absoluto.


- Christopher Hitchens


[fuente]


[introducción]



[siguiente carta]

2 comments:

Anyulled said...

Excelente Debate, mucho más edificante que aquel otro video que publicaste....

Gracias por tomarte el tiempo de traducir y publicar estos artículos.

Dios te siga bendiciendo, bro.

PD: te tengo una propuesta para un debate con un ateo que conozco, para una nueva edición de Santa Suburbia. ¿Qué me dices?

Alexander Rodríguez said...

Anyulled, gracias a ti por seguir esto!!! Como dices, muy edificante.

Anyulled, seria excelente hablar con el amigo ateo, contactame tu por email, o dile a el que me escriba.

A&R