17.11.06

Apologética Con Sólo Tres Preguntas

Vincent Cheung, en su página, ofrece excelentes recursos para el aprendizaje de la apologética presuposicional. Recientemente, demostró lo simple y honesta que debe ser la búsuqeda por la verdad por medio de la apologética, reduciendo las objeciones ideales a una fórmula de sólo tres palabras (en español serían tres preguntas, por tanto he cambiado esta palabra en el escrito).

Cheung advierte abiertamente que la apologética no se debe constreñir sólo a fórmulas simplistas, sino que a fin de cuentas depende de un conocimiento sistemático de la Palabra de Dios. A pesar de esto, decide ofrecer una fórmula meramente como punto de partida para que el estudiante de apologética aprenda a pensar claramente ante cualquier ataque. Acá traduzco una porción:

"[ . . . ] la fórmula que introduciré abajo es simple, flexible y robusta. De hecho, funciona aún en medio de un caos total. Más aún, excepto por la fórmula misma, no hay ninguna información adicional qué memorizar. Dicho esto, aún posee grandes limitaciones, pero discutiremos estas más tarde.

"Aquí está la fórnula: '¿Y qué? ¿Por qué? ¿De verdad?' Ya, ahí está. Esta es la fórmula completa. Es simple pero poderosa. Aunque hay solamente tres [preguntas] en ella, usando nada más que estas tres [preguntas], cualquier creyente sin importar su aptitud puede demoler a cualquier estudiante, cualquier profesor, y a una variedad o combinación de no-Cristianos.

"La [pregunta] '¿Y qué?' se refiere a la relevancia. Si usted se detiene a considerar todas las objeciones contra el Cristianismo con que se ha topado, pudiera sorprenderse de encontrar que muchas de ellas son irrelevantes al debate. Aún cuando el tópico pudiera ser relevante, el incrédulo frecuentemente fracasa en mostrar esta relevancia. El mismo problema de irrelevancia ocurre cuando ellos presentan el argumento por sus propias posturas. Por tanto, una forma de neutralizar sus argumentos y objeciones es cuestionar la relevancia de lo dicho, y demandar que el oponente demuestre esta relevancia.

"La [pregunta] '¿Por qué?' se refiere a la justificación. Muchos enunciados que se presentan como argumentos, en realidad son sólo aserciones. Usted debe preguntarle al oponente por qué sus aserciones son verdaderas. Como respuesta, es probable que le ofrezca otra serie de aserciones injustificadas, por lo que usted tendrá que preguntar '¿por qué?' una vez más. Pero note también que las otras dos [frases] están también a su disposición. Aún puede preguntar '¿Y qué?' – es decir, puede cuestionar la relevancia entre las dos aserciones o conjuntos de aserciones, y demandar que su oponente demuestre esta relevancia. Con sólo estas dos palabras, usted puede exponer el hecho de que la posición del oponente carece de justificación alguna, y que no sólo sus objeciones son irrelevantes, sino que aún las proposiciones dentro de su propia cosmovisión son irrelevantes uno con el otro.

"La [pregunta] '¿De verdad?' se refiere a la validez. En este contexto, la validez no se refiere a la verdad de una postura, sino a la forma correcta en que un argumento ha de presentarse. Un argumento 'válido' es uno en el que la conclusión se deriva de las premisas por inferencia necesaria – esto es, que las premisas deben lógicamente producir tal conclusión, y que sea la única conclusión producida por las premisas. La pregunta '¿De verdad?' es por tanto contrapuesta a la relación entre las premisas y las conclusiones. Así que cuando usted pida justificación para una aserción hecha por un incrédulo, y él provea un argumento para sustentar esta aserción, además de cuestionar la relevancia del argumento, usted también debería cuestionar si es lógicamente válida. Razonar a partir de la intuición, la sensación, la inducción, y el método científico son todos inválidos, ya que todos proceden dando saltos lógicos, y ninguna de sus conclusiones son alcanzadas por necesidad lógica.

"Estas tres [preguntas] aplican a todos los argumentos no-Cristianos, ya sea que por los que atacan la fe Cristiana o los que defienden posturas no-Cristianas. Como tal, la fórmula puede servir propósitos tanto ofensivos como defensivos en la apologética. Ya que los argumentos y objeciones de no-Cristianos jamás son consistentemente relevantes, justificados ni válidos, cualquier cosa que digan durante la conversación o debate se derrumbará con rapidez ante estas tres [preguntas]. De hecho, sólo una de estas preguntas puede destruír todos los sistemas no-Cristianos. Ninguno de ellos puede continuar sosteniéndose ante una presión persistente a demostrar relevancia, justificación o validez."

(fuente original, en inglés)

4 comments:

Gaby said...

Vine a comer, mi hermano.
Por pequeñas porciones, me voy llevando como la hormiga. Que ando con la cabecita embotada, pero me apasiono igual para leer.

Alexander Rodríguez said...

Ehhh mana, que no está tan difícil... pero entiendo con tu situación actual.

Paz,

A&R

Anonymous said...

Que interesante, cada dia uno aprende cosas diferentes, tratandose sobre todo de nuestra fe..Lo consideraré en mi apologetica.

Claudio

Gustavo said...

Gracias Alex!!

Solo que me perdi en la pregunta ¿y que?. Voy a volver a leerlo. Segun yo parte del metodo que ultiliza Wilson vs Hitchens.

Gracias!!