Para Libertad Fuimos Liberados
La verdad más preciosa del Evangelio es que es un regalo inmerecido de parte de Dios.
Tantas veces, la religiosidad y las tradiciones han querido abolir esto a favor de obras de hombres.
Sin embargo en su obra redentora Cristo nos liberó, no sólo de las cadenas del pecado, de la condenación, y de las fuerzas de las tinieblas, sino que también nos liberó de la carga de justicia propia que jamás puede alcanzar la de Dios.
Y en lugar de todas esas, suplió todo lo que necesitábamos para poder tener la vida que Él quería que tuviéramos desde el principio.