5.7.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte VI)

[continuado del post anterior]

h) Como León Rugiente Otra de las acciones que suele ser asociado con “el diablo” es que anda “como un león rugiente”. Sin lugar a dudas, esta se deduce a partir del siguiente verso:

1Pedro 5:8 Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:
1Pedro 5:9 Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo.

A pesar de que al leer estos versos, muchos saltarán a la conclusión de que se está hablando de aquel individuo maligno. Antes de analizar lo de “león rugiente”, primero hablemos sobre las otras dos pistas que se pudiera utilizar para sostener la interpretación tradicional:

a) “Vuestro adversario”: La palabra en Griego para “adversario” es “antídikos”, y a través del Nuevo Testamento (Mateo 5:25, Lucas 12:58 y Lucas 18:3) se utiliza única y exclusivamente para referirse a enemigos humanos.
b) “El diablo”: En un capítulo anterior, demostramos que la palabra “diablo” (Griego “diabolos”) se utiliza frecuentemente para denotar a una persona calumniadora.

Por tanto, hay una alta posibilidad de que estos dos términos se refieran a personas calumniadoras. Debemos preguntarnos entonces, la frase “cual león rugiente, buscando a quien devore”, ¿compagina más con la idea de personas calumniadoras, o de seres espirituales quienes quieren comerse a las personas? Examinemos tres pasajes Bíblicos en los que se utiliza esta frase.

Sofonías 3:1 AY de la ciudad ensuciada y contaminada y opresora!
Sofonías 3:2 No escuchó la voz, ni recibió la disciplina: no se confió en Jehová, no se acercó á su Dios.
Sofonías 3:3 Sus príncipes en medio de ella son leones bramadores (rugientes): sus jueces, lobos de tarde que no dejan hueso para la mañana:
Sofonías 3:4 Sus profetas, livianos, hombres prevaricadores: sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.

El profeta Sofonías habla acá sobre la ciudad de Jerusalén, evidenciado por el contexto y por el verso 1. También el verso 2 les reprueba por no acercarse a su Dios.

En el tercer verso vemos la frase “leones rugientes” (en algunas traducciones aparece como “bramadores”, pero el sentido es el mismo). ¿A quién se le atribuye esta acción? A los príncipes, regidores sobre esa ciudad y ese sistema religioso corrupto.

Más aún, en el verso trece se compara a estos “leones” con el remanente justo diciendo “El resto de Israel no hará iniquidad, ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa: porque ellos serán apacentados y dormirán, y no habrá quien los espante.” Por tanto, es claro que una de las características de estos “leones rugientes” era lo contrario, que decían mentiras, y que en sus bocas se hallaban lenguas engañosas.

Veamos este otro:

2Timoteo 4:14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme á sus hechos.
2Timoteo 4:15 Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido á nuestras palabras.
2Timoteo 4:16 En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado.
2Timoteo 4:17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fuí librado de la boca del león.

Aquí Pablo le advierte a Timoteo acerca de Alejandro el calderero, diciendo que éste le hacía muchos males. Fíjense que en los cuatro versos se está hablando de una persecución por parte de una persona específica: Alejandro el calderero. Entonces, ¿por qué debemos insertar la idea que la “boca del león” pertenece a un ser espiritual maligno, si en contexto hace más sentido atribuírselo al adversario ya nombrado?

En continuidad con el punto anterior, podemos entender esta advertencia más claramente cuando aceptamos que “león” es un símbolo de una persona calumniadora, en este caso aplicado a Alejandro. Vale mencionar que algunos comentaristas han dicho que el colocar apelativos como “calderero” a los rabíes era un acto común de ese tiempo. Si es así, tendría mucha más continuidad con el pasaje de Sofonías; sin embargo, como el defender esta noción está fuera del enfoque de este artículo, sólo tomaré lo que sí se entiende claramente, que “león” una vez más es aplicado a un adversario humano y calumniador.

Veamos uno más:

Apoc 13:1 Y YO me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.
Apoc 13:2 Y la bestia que vi, era semejante á un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dió su poder, y su trono, y grande potestad.
Apoc 13:3 Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fué curada: y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.
Apoc 13:4 Y adoraron al dragón que había dado la potestad á la bestia, y adoraron á la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante á la bestia, y quién podrá lidiar con ella?
Apoc 13:5 Y le fué dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fué dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.
Apoc 13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y á los que moran en el cielo.

No voy a abundar tratando de identificar la bestia, aunque quizás lo haré en otra ocasión. Sin embargo, veamos por un momento las características de esta bestia.

En el segundo verso, vemos que una de las cualidades de la bestia es que tiene “boca como boca de león”. Fíjense que en el quinto verso nos da más descripciones sobre esa boca, diciendo que “hablaba grandes cosas y blasfemias”. Más aún, dice el sexto verso que “abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo”.

Obviamente estas ideas tienen completa armonía con lo antes deducido, de que la boca del león representa personas calumniadoras quienes se oponen a los Cristianos y a Dios mismo.

Nota: Al oír esto, muchos Cristianos se asustarían, recordando que a Cristo también se le aplica el título de “león” por lo menos una vez, en Apocalipsis 5:5. Hablaré un poco sobre este punto sólo para no quedarme sin tocarlo, así que primeramente veamos el verso en cuestión.

“Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos.”

Fíjense que en esta descripción, nunca se dice que Cristo tiene boca de león, ni que ruge como un león, ni mucho menos que busca a quien devorar. El uso de este apelativo es muy diferente a los demás citados acá. La frase “león de la tribu de Judá” tiene su orígen precisamente en donde se originó tal tribu, durante la lista de bendiciones y profecías a cada uno de los hijos de Israel (anteriormente Jacob).


Génesis 49:8
Judá, alabarte han tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarán á ti.
Génesis 49:9
Cachorro de león Judá: De la presa subiste, hijo mío: Encorvóse, echóse como león, Así como león viejo; ¿quién lo despertará?
Génesis 49:10
No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus piés, Hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos.

Israel le llama a Judá “cachorro de león”, y en el verso 10 dice que su cetro (símbolo de su poder) no será quitado hasta que venga Shiloh (generalmente aceptado como una referencia al Mesías). Daniel 12:7 dice que las cosas profetizadas en ese libro (incluyendo el reinado del Mesías) se cumpliría cuando termine de ser destruído el poder del pueblo santo, o sea que su poder sería quitado y entregado al Mesías. Esto es precisamente lo que el símbolo de “león” en Apocalipsis 5:5 significa, que la potestad de Judá es ahora entregado al Mesías.

[continuará]

A&R