23.6.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte IV)

[continuación del post anterior]

f) El Espiritu de Desobediencia y el Príncipe de este Mundo. Existen características que frecuentemente se le aplican al personaje llamado “Satanás” en forma de apelativos. Uno de ellos es el de “Príncipe de este Mundo”. Los que usan este nombre suelen hacerlo a la vez indicando que en el plano terrenal, “Satanás” es quien domina. Por esta razón, discuten, los Cristianos estamos llamados a batallar contra las fuerzas malignas, para así ganar terreno para el Reino de Dios.

De inmediato podemos ver que acá hay algo muy problemático: esta noción contradice la verdad Bíblica del reinado del Mesías, aunque se quiera hacer malabarismos para tratar de armonizar estos “dos reinados”. Si es cierto que un ser maligno reina sobre el mundo hoy, entonces no puede ser cierto que Cristo sea el rey, simple y sencillamente. ¿A quién están sometidos los gobiernos, a “Satanás”, o a Dios? (Ver Romanos 13:1-2 para conocer la respuesta)

Ahora bien, ¿nos dice la Biblia que un ser maligno llamado “Satanás” sea el rey de este mundo? Si lo dijera, entonces no tendríamos más que aceptarlo. Veamos algunos versos de donde esta idea usualmente nace:

Efesios 2:1 Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Efesios 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Griego, apeitheia),
Efesios 2:3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

Uno de mis argumentos más fuertes contra la idea de un “Satanás” personal es la carencia de un sólo verso en la Biblia que diga que “Satanás” tiene voluntad, el cual es un requisito de todo individuo personal (otros requisitos son emoción y mente, tampoco hallados aplicados a “Satanás”).

Pablo nos dice acá que en otro tiempo andábamos conforme al “príncipe de la potestad del aire”. Si en realidad él se estuviera refiriendo a un individuo con mente, voluntad y emoción, esperaríamos que en el verso 3 nos dijera que andamos haciendo “la voluntad de Satanás”, y quedaría todo resuelto. Sin embargo, Pablo atribuye la fuente a “la voluntad de la carne y de los pensamientos”. De esta forma vemos que el hombre mismo es responsable por sus actos, y no un ente externo a él.

Pero, si no es un individuo ¿qué hacemos con el título “príncipe de la potestad del aire”? ¿No se refiere esto a un individuo? Veamos algunos versos más que pudieran aclarar esto.

2 Cor 4:4 En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Este es el verso estrella que se usa para sustentar la idea del “principe de este mundo”. Primeramente, note que acá aparece traducido como “dios de este siglo”, el cual es una traducción más fiel del Griego. En vez de “mundo”, las Escrituras hablan de un regidor de “este siglo” (aion = siglo). A primera instancia vemos que no se está hablando de un regidor de un espacio geográfico, sino de un regidor de un espacio de tiempo. Por el principio hermenéutico de la relevancia de audiencia (la consciencia de que Pablo le escribía a seres humanos vivos en ese tiempo), debemos suponer que estaba hablando de un regidor del espacio de tiempo durante el cual Pablo y sus lectores vivían.

Vemos que, quien quiera que sea ese regidor de este siglo, una de sus características es que impide que la luz del evangelio ilumine (2 Cor 4:4). Por las pistas ya establecidas sabemos que el personaje que buscamos identificar:

a) Regía durante el espacio de tiempo en que vivían los apóstoles (2 Cor 4:4)

b) Quiere impedir que el evangelio se propague (2 Cor 4:4)

c) Era regidor de los Cristianos una vez, pero ya no (Efesios 2:2-3)


Sigamos viendo más versos Bíblicos, y así añadiendo pistas a nuestra lista de características.


1Cor 2:6 Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen:
1Cor 2:7
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria:
1Cor 2:8
La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria:

De inmediato, estos versos nos dan muchísima claridad acerca de quién es este regidor. El verso 8 nos dice que si esos regidores hubiesen conocido la sabiduría de Dios (la cual es contrastada en el capítulo 1 contra la sabiduría de los hombres, ambos de Judíos y de Griegos), nunca hubiesen crucificado al Señor. Añadámosle a nuestra lista de características:

a) Regía durante el espacio de tiempo en que vivían los apóstoles (2 Cor 4:4)

b) Quiere impedir que el evangelio se propague (2 Cor 4:4)

c) Era regidor de los Cristianos una vez, pero ya no (Efesios 2:2-3)

d) Crucificó al Señor Jesucristo (1 Cor 2:8)

La respuesta de quién es se hace más obvia cada vez. Sin embargo, en vez de responder ahora mismo, seguiré añadiendo a la lista a través del próximo punto.

Dediquemos un momento para analizar el apelativo del “Espíritu de Desobediencia”. Usualmente se utiliza este título para probar que el autor de la maldad del hombre no es el hombre mismo, sino un espíritu maligno que obra dentro de él. Las consecuencias de ideas como estas son devastadoras, llegando hasta a excusar al hombre de jamás arrepentirse sinceramente de su maldad. El hombre pecador piensa que en vez de humillarse y arrepentirse en sometimiento por su pecado, su meta primaria es “luchar y pelear” contra este espíritu que está dentro de él, reprenderlo y expulsarlo, y de esta forma quedaría limpio de toda maldad.

Muchas personas sostienen esta idea, a pesar de que en la Biblia no se encuentra a un fiel jamás diciendo, “¡Señor, no fui yo! ¡Fue el diablo que me hizo hacerlo!”. Por el contrario, lo que vemos es personas quienes reflejan un arrepentimiento verdadero, admitiendo su culpabilidad por completo. De nuevo, recomiendo leer el Salmo 51 como un ejemplo claro de una oración modelo de arrepentimiento:

Salmo 51:2 TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Salmo 51:2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
Salmo 51:3
Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.
Salmo 51:4 A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
Salmo 51:5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Sin embargo, si la Biblia en realidad hubiera fundamento para sostener la idea de que el “espíritu de desobediencia” es el culpable de nuestras maldades, y que este “espíritu” es un individuo llamado “Satanás”, entonces tendríamos que reconciliar esa idea con lo antes expresado. Veamos qué nos dicen las Escrituras, empezando por el mismo verso con que iniciamos esta sección:

Efesios 2:1 Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Efesios 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Griego, apeitheia),
Efesios 2:3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás

Por el verso 2, vemos que en los hijos de desobediencia (apeitheia) obra un espíritu que es igual al “príncipe de la potestad del aire”. Veamos otros versos que puedan llevar luz a esta desobediencia del cual se habla acá:

Col 3:5 Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría:
Col 3:6
Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión (apeitheia).
Col 3:7 En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas.

Aquí vemos que Pablo le aconseja a los Colosenses que controlen sus miembros terrenales. Dice que por ese descontrol, la ira de Dios viene sobre “los hijos de desobediencia/rebelión” (misma palabra en Griego, apeitheia). También vuelve a decirnos que ya los Cristianos no andan en estas cosas.

Fíjense de nuevo cómo Pablo aconseja dispensar de estas cosas. No dice que hay espíritus malignos que haya que gritar a los cielos para sacarlos, sino que “amortigüemos nuestros miembros”, lo cual nos indicaría que el problema radica en nuestro comportamiento, y no en seres inmundos que viven dentro de nosotros. Sigamos:

Efesios 5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Efesios 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia (apeitheia).
Efesios 5:7 No seáis pues aparceros con ellos;
Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,

Aquí vemos otras cualidades de estos hijos de apeitheia. La ira de Dios está sobre ellos por proceder constantemente en Su contra. Los versos 7 y 8 también parecen indicarnos que los hijos de desobediencia andan en las tinieblas, pero que los hijos de Dios son luz y son hijos de luz (verso 8). Veamos algunos versos que nos hablan de la luz y las tinieblas (marcados en verde).

1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable.

1Jo 2:8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.

Col 1:12 Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz:
Col 1:13 Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo;

En estos versos vemos claramente que estar en la luz representa la condición del hombre salvo, quien pertenece al Reino de Cristo, quien está cubierta por la sangre del Nuevo Pacto. Las tinieblas, por consiguiente, deben representar a aquello en que estuvieron antes o fuera del Nuevo Pacto. Sigamos:

Juan 3:19 Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.
Juan 3:20
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.
Juan 3:21
Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

Aquí Cristo dice que la luz vino al mundo, y los hombres amaron las tinieblas más que a la luz. ¿A qué se estaría refiriendo? Creo que sería útil leer del capítulo 1, en donde aparece una expresión similar:

Juan 1:9 Aquel [o sea, Cristo] era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo.
Juan 1:10 En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.
Juan 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Juan 1:12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

Dice que “los suyos no le recibieron”. Aunque en Juan 1:11 parece enfatizar al pueblo de Israel según la carne, no es suficiente como para hacer una aplicación general en cuanto a lo que dice Juan 3:19. Lo que sí se hace claro acá es que Cristo es la luz verdadera. Por consiguiente, los que no estén en Cristo (los que no le reciben) son los que andan en tinieblas. Como sólo los que están en Cristo son los herederos del Nuevo Pacto (2 Cor 3:4-6), podemos bien hacer la deducción de que los que andan en tinieblas no son los herederos del Nuevo Pacto.

Antes de repasar nuestra lista de cualidades, veamos dos últimos pasajes:

Rom 11:30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad (apeitheia) de ellos [los judíos];
Rom 11:31 Así también éstos [los judíos] ahora no ha creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Rom 11:32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad (apeitheia), para tener misericordia de todos.


Heb 4:1 TEMAMOS, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado.
Heb 4:2 Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe.
Heb 4:3
Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, No entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. Heb 4:4 Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
Heb 4:5
Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
Heb 4:6
Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos á quienes primero fué anunciado no entraron por causa de desobediencia (apeitheia),
Heb 4:7
Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, No endurezcáis vuestros corazones.
Heb 4:8
Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
Heb 4:9
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
Heb 4:10
Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
Heb 4:11
Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia (apeitheia).

No pretendo hacer una exegesis profunda de estos pasajes. Sólo los proveo porque son los únicos versos del Nuevo Testamento en que aparece la palabra apeitheia, aparte de Efesios 2:2 y Colosenses 3:6, los cuales ya hemos visto. También quiero destacar que en estos dos ejemplos, claramente se está hablando de la desobediencia de los judíos apóstatas. Se podría inferir, entonces, que los “hijos de desobediencia” son los que siguen a estos judíos apóstatas, y no a Cristo.

Veamos de nuevo la lista de características del “príncipe de este siglo”, y preguntémosnos si esta conclusión compagina con lo que ya hemos deducido de los demás versos:

a) Regía durante el espacio de tiempo en que vivían los apóstoles (2 Cor 4:4)

b) Quiere impedir que el evangelio se propague (2 Cor 4:4)

c) Era regidor de los Cristianos una vez, pero ya no (Efesios 2:2-3)

d) Crucificó al Señor Jesucristo (1 Cor 2:8)

e) No es heredero del Nuevo Pacto (2 Cor 3:4-6)

Ahora la pregunta, ¿aplican estas cualidades al sistema religioso de los judíos apóstatas, o no? Concluyo, por tanto, que el “príncipe de este siglo” referido en los versos citados es el grupo de judíos quienes regían las consciencias religiosas de la gente en ese tiempo, querían impedir la propagación del evangelio, eran regidores de los Cristianos durante el Viejo Pacto, crucificaron al sacerdote del Nuevo Pacto, y por tanto no fueron herederos del Nuevo Pacto. El “espíritu” que opera en ellos es el sistema religioso corrupto del cual estaban sujetos.

Algunos todavía tendrían la tendencia de objetar, diciendo que “los aires”, “espíritu”, y demás nombres describen a un ser sobrenatural, y no a un grupo de hombres. Traerán el siguiente verso como prueba:

Efesios 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Eph 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.

Efectivamente, Pablo no está acá abogando por una guerra entre seres humanos, sino contra algo mucho mayor, contra un sistema religioso corrupto (malicias espirituales en los aires), el cual está gobernado por personas corruptas (“principados”, “potestades”, “señores de este mundo”, “gobernadores de estas tinieblas”… ya hemos probado que todos estos aplican a seres humanos). La naturaleza de la armadura que Pablo propone (Efesios 6:13-17) es aún mayor indicador de esto:

· Cinturón de la verdad (Cristo, la verdad, Juan 14:6)

· Coraza de la justicia (justicia de Cristo, Romanos 10:4)

· Calzados de la preparación en el evangelio (el evangelio de Cristo, Luc 4:18)

· Escudo de la fe (fe en Cristo, Gal 3:26)

· Yelmo de la salvación (salvación en Cristo, Efesios 5:23)

· Espada del Espíritu, Palabra de Dios (Cristo el Verbo, Juan 1:1,14)

Vemos que cada parte de la armadura de Dios es una característica del Nuevo Pacto, y son totalmente opuestas al antiguo sistema de leyes de muerte (Romanos 7:5,6). La única forma de luchar contra ella es recibir los beneficios del Nuevo Pacto que sólo es recibido a través de Cristo.

[continuará]

4 comments:

La vida es bella por ti said...

Pasando a leer la otra parte. Dudas al final del capitulo.
Buen dia!

Alexander Rodríguez said...

Expón tus dudas con confianza. :)

A&R

La vida es bella por ti said...

Claro ke pondre mis dudas, hay confianza.
Oye y atodo esto se me habia pasado preguntar, a ke iglesia te congreas o vas?

Alexander Rodríguez said...

Me congrego en Countryside Christian Center, en Clearwater, Florida, EEUU.

A&R