21.6.05

Satanás: Ignorando las Fábulas (Parte III)

[continuación del post anterior]

e) Acerca del orígen de "Satanás"

Uno de los mitos más comunes es que el personaje llamado “Satanás” era una vez un querubín, el más bello y uno de los más poderosos, llamado "Lucifer". Luego se llenó de orgullo, y quiso rebelarse contra Dios. Convenció a una tercera parte de los ángeles del cielo a que se pusieran de su lado. Cuando Dios descubrió esto, se enojó mucho contra él, y por esto cayó a la tierra, llevándose consigo un tercio de todos los ángeles. Desde ese día, se convierte en el enemigo #1 de Dios y del hombre, y hace todo lo posible por oponerse a sus propósitos.

Esta historia, más que ser una explicación, en realidad es muy confusa y deja aún mayores cosas por explicar, cuando se toma el paso de intentar compaginar esta información con el resto de lo que sabemos por las Escrituras. Por ejemplo:

Dios, siendo omnisciente, creó a un ángel a sabiendas de que se volvería su peor enemigo. Luego, al ver su orgullo, Dios decide castigarle, pero no destruyéndole, sino que le da el dominio total de la tierra, y le concede una legión de demonios, para que así pueda tener suficiente poder como para vivir por siempre en contra de El. Por supuesto, Dios tiene un futuro planeado para Satanás, destrucción en el lago de fuego; sin embargo, pudiendo tirarlo ahora mismo, decide mejor dejarlo vivir para que así la tierra y los hombres tengan quien le atormente . . .

Esta historia aparte de ser ridícula a la luz de la soberanía y el poder de Dios, realmente no tiene ningún fundamento Bíblico. A pesar de esto, mucha gente sostiene este mito como si fuera tan Bíblico como la muerte y resurrección de Cristo. En esta sección examinaremos algunos de los pasajes frecuentemente citados como fundamento para este mito. Veamos el primero:

Ezequiel 28:13-19
“En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación.
Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad.
A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor.
Enaltecióse tu corazón á causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría á causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra á los ojos de todos los que te miran.
Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

Como es de notar, estos versos sorprendentemente parecen apoyar el mito citado arriba. Sin embargo, una simple consideración a su contexto derriba la sorpresa inmediatamente, y así entendemos mejor el tema del cual el profeta habla acá.

En el verso 12, Dios le dice a Ezequiel, “Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro,” y luego le ordena a que diga los versos citados arriba. Yo desconozco el sistema de interpretación en el que expresamente se habla acerca de una persona, indicando claramente quién es, pero en realidad se habla sobre otra persona. Cualquiera que sea la técnica hermenéutica, es evidente que está basada en la arbitrariedad, y no en una interpretación literal del texto.

Es como que yo fuera donde un agente policial, y le dijera “¡Policía! ¡Te voy a matar!”. Cuando el policía me detiene por amenazarle (con toda la razón), yo le dijera “¡No, está usted equivocado! ¡Yo mencioné su oficio, y dije que iba a matarle, pero realmente le hablaba a esta cucaracha en el suelo que estaba a punto de pisar!”. ¿Creen que mi explicación tendría éxito? Yo creo que a ese punto el policía no sabría si llevarme a la cárcel o al manicomio. Lamentablemente, esta es precisamente la forma en que los que sustentan este pasaje como fundamento, piensan que Dios habla. Yo elijo pensar que Dios es mucho más racional que eso.

Otro pasaje comúnmente aplicado de similar manera, el cual es demasiado largo como para colocarlo acá, es Isaías 14:2-27 (o quizás el capítulo completo). De este pasaje se sacan las ideas como que Satanás se llamaba “Lucifer” cuando era un ángel (verso 12), al igual que muchas ideas semejantes al pasaje anterior.

De nuevo, de forma tan simple como en el pasaje de Ezequiel, podemos ver a quién están dirigidas estas palabras:

Isa 14:4 Que levantarás esta parábola sobre el rey de Babilonia, y dirás: ­Cómo paró el exactor, cómo cesó la ciudad codiciosa del oro!

Además de decirnos a quién aplica, este verso nos dice que lo que sigue es una parábola, o sea, que ha de tomarse simbólicamente. Esto responde a la pregunta/objeción que se levanta frecuentemente: “¿Y si se está hablando acerca de un hombre, por qué la escena es tan impresionante, mencionando querubines, subir a las estrellas, y demás? ¿No es esto un indicador de que se está hablando acerca de un ser sobrenatural?”. Sólo tendríamos que responder en el afirmativo si se estuviera hablando de una descripción actual de los hechos. Sin embargo, la misma Palabra inspirada por Dios nos dice que las descripciones son parabólicas, y por tanto no deben ser tomadas como hechos actuales.

Uno de mis comentaristas Bíblicos preferidos, Adam Clarke, dice acerca de este pasaje: “Pero la verdad es que el texto dice nada acerca de Satanás o su caída, ni sobre la ocasión de esa caída, la cual muchos santos han deducido con gran confianza de este texto. ¡Cuán necesario es entender el significado literal de las Escrituras, para que sean evitados los comentarios absurdos!”

De hecho, ni siquiera el nombre “Lucifer” aparece en el texto original. El verso del cual se deduce es:

Isa 14:12 Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes.

La palabra “Lucero” es traducida del Hebreo “heilel”, que muchos eruditos piensan que fue mal traducido como “lucero”. Dicen que “heilel” viene de “yalal”, que significa “grito” o “aullido”. Concluyen que el pasaje estaría mejor traducido como “oh aullido, hijo de la mañana”. De una forma u otra, es evidente que no hay un nombre propio en este pasaje, y no hay un indicador de que aplique a otro personaje que no sea el rey de Babilonia.

De esta forma, concluyo que la Biblia no contiene ningún recuento acerca del origen de un individuo llamado "Satanás" ni mucho menos "Lucifer".


[continuará]


5 comments:

La vida es bella por ti said...

Hey! aki de regreso por la tercera parte, asi ke la imprimo para tomarla con un cafecito, ya las dudas seran mas tarde.
Buen dia!

Alexander Rodríguez said...

Gracias, y no dudes en expresar tus dudas.

Estoy preparando la 4ta parte, acerca de los apelativos "Espiritu de Desobediencia" y "Principe de Este Mundo". Mantén la sintonía...

A&R

La vida es bella por ti said...

oye..
una duda... Lo que si no me entra en la cabeza es: Si el enemigo se revelo contra Dios.. kiere decir ke ya había algo sobrenatural o rebelde antes ke el? Si se supone ke doto era felicidad en el cielo, y bueno ke tenia un lugar muy importante en el cielo.. De donde le hace el ser rebelde? Como surge ese espíritu rebelde.. Si yo se ke el keria la alabanza para el o gloria. o ya había desde entonces un bien y un mal? o como? Y si Dios ya sabia ke se revelaría, x ke lo mando a la tierra hacerle la vida de cuadritos al ser humano.
Espero haya sido clara. jejeje

Alexander Rodríguez said...

Son exactamente las preguntas que yo me hago, nada de eso me hace sentido tampoco. Y como demuestro acá, no tiene fundamento Bíblico, es todo producto de la mitología o de la arbitrariedad.

A&R

El Guchi said...

Bueno necesito leerlo todo...